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Acapulco ha sido uno de los estados que más afectado se ha visto por el confinamiento.

Vida

Concha, Silla Oval o Silla Acapulco… tú, ¿cómo la conoces?

Tal vez no nació en Acapulco, pero ahí vivió sus episodios de mayor gloria al colocarse como el instrumento favorito para descansar.

Silla de concha, huevona, o simplemente mecedora tejida, su nombre es lo de menos. El nombre de la silla Acapulco surgió como un regalo de aquella región de la costa guerrerense para el mundo.

Versiones sobre su origen hay muchos, no se sabe a ciencia cierta en qué momento surgió y mucho menos hay rastros de su creador.

foto: lasillaacapulco

Para el orgullo mexicano eso no importa, lo que realmente es digno de resaltar es el viaje que esta creación de diseño mexicano dio al mundo desde finales de los años 50 y principios de los 60.

Su diseño radial, sus cuerdas tensadas, evocando los tejidos propios de la cultura maya, dio rápidamente la vuelta al mundo.

En el imaginario colectivo destacaban las figuras de Elvis Presley, Liz Taylor o hasta el mismo presidente Kennedy. Y todos ellos tenían algo en común: hicieron de Acapulco su lugar de descanso por excelencia.

Ante la creciente popularidad que fue ganando el puerto mexicano entre las celebridades internacionales, creció también la oferta hotelera. Punto y aparte de las albercas, las espaciosas habitaciones, las preciosas vistas hacia la bahía, todos los hoteles tenían en su balcón, terraza o hasta interiores, el singular sillón del que hoy hablamos.

foto: lasillaacapulco

Su forma tan particular, la frescura que brindaba al huésped ávido de refrescarse, la colocaron rápidamente en el gusto de los osados aventureros que veían en la zona dorada de Acapulco, un lugar apacible pero a la vez enigmático.

Como bien dijimos al principio, su origen incierto nos remonta a que no sólo en Acapulco era comercializada. Era una imagen cotidiana encontrar por las calles del interior de la República a los intrépidos vendedores de la silla, que antes de empezar su peregrinar ofreciéndola, sacaban sus cuerdas y empezaban a tejar horas antes de intentar colocarlas en su marcha casa por casa.

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Por eso es que la conocemos, pues en casa de nuestros abuelos seguramente hay al menos un ejemplar. O el esqueleto que queda de ella.

foto: lasillaacapulco

Aunque su éxito ha perdurado por varias décadas, su popularidad en el mundo comenzó cuando los viajeros a las playas guerrerenses la conocieron. Alguna de ellas seguramente se coló en una de las antiguas Polacolor, apuesta de Polaroid por la fotografía instantánea a color, en un mundo de blancos y negros.

Seguramente al regresar a su ciudad de origen y mostrar las fotos de aquellas vacaciones, más de uno habrá preguntado al viajero sobre ese extraño artefacto de formas curvas.

Hoy, tras décadas de su irrupción en la realidad mexicana e internacional, la huevona, parecía estar durmiendo el sueño de los justos; sin embargo, gracias a que no hay un registro de exclusividad para su fabricación, algunas marcas de diseño de interiores a nivel internacional han comenzado su producción y reproducción.

foto: lasillaacapulco

Dinamarca, Alemania y hasta Tokio son algunos de los países que han colocado en tendencia este modelo mexicano. Algunos interioristas han partido del diseño tradicional para realizar creaciones más eclécticas. Pero a pesar de los cambios que pueda sufrir, su esencia seguirá siendo mexicana. Aunque no sepamos de dónde vino, ni quién la creó.

Es la silla Acapulco, que tal vez no nació en Acapulco, pero ahí vivió sus episodios de mayor gloria al colocarse como el instrumento favorito para descansar. Es la silla oval, la concha, la huevona. El nombre es lo de menos. Es un regalo de México para el mundo.

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