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(Foto: Jonás López)

Con filas de espera de 3 horas, así festejaron a papás ‘para llevar’ en CDMX

Familias capitalinas acudieron a comprar la comida favorita de papá para llevarla a casa por la pandemia de Covid-19

Ciudad de México.- Familias capitalinas festejaron el día del padre comprando su comida favorita en restaurantes y llevándola a casa para prevenir contagios de Covid-19 pues la Ciudad de México sigue en semáforo rojo.

Para algunos, no fue tan fácil, pues en establecimientos donde se vende comida popular como pollo frito había filas y las órdenes se despachaban lentamente pues los pedidos familiares terminaban rápido con la producción.

Papás consultados dijeron que era un festejo complicado porque no podían visitar a sus padres o suegros, además para conseguir la comida demoraron hasta tres horas en llegar al restaurante, hacer pedido, esperar la orden y llevarla a casa.

“Es complicado porque ahorita tenemos que estar en casa y nada más podemos estar la familia chiquita, no podemos ir con nuestros papás, con el suegro, entonces sí es complicado porque tenemos que hacerlos a nivel nada más familia, los más allegados los que vivimos en casa y no podemos salir, ahorita salimos nosotros dos, ya vamos por la comida y ya vamos a comer.

“De hecho nosotros habíamos planeado salir con tiempo, dijimos una hora de camino, una hora de espera y sí más o menos hicimos la hora de espera en lo que nos atendían y ahorita ya mucha gente ya se tuvo que ir, ya rompieron dos veces la fila porque ya no hay producción”, dijo Rafael Sánchez, un padre de familia.

 

La pandemia de coronavirus provocó que las familias rompieran la tradición de llevar a comer a un restaurante a los papás, pero capitalinos dijeron que se tenían que adaptar a las reglas sanitarias.

“Casi siempre salíamos algún lado a comer para cambiar la rutina, para que se viera la diferencia en el Día del Padre, ahora no se pudo y hay que adaptarnos a las nuevas reglas”, expresó Rosa Isela Vega, una madre de familia.

Otras personas salieron a parque públicos como el de La Bombilla en San Ángel en donde convivieron e hicieron picnic, pero no todos usaron cubrebocas y guardaron la sana distancia, se observó.

“Nos cansamos de estar encerrados y salimos a dar una vuelta ya que aquí no nos restringen tanto podemos salir a distraernos un rato del encierro”, señaló Raúl Hernández.

Luego del paseo dijeron que regresarían a casa a relajarse, ver una película y prepararse para el trabajo.

“Un paseíto, ir a casa y relajarnos un rato, una película y a ver qué Dios presta”, expresó Alberto Velazquillo, otro papá.

 

(Con información de Excelsior)