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Tabasco

Con ayuda mutua, Eduardo y Angel salen adelante

Los dos niños de 10 y 6 años de edad, perdieron todo en la inundación, pero lejos de lamentarse, trabajan para ayudar a su mamá con los gastos.

TABASCO.- Eduardo y Ángel Olán, cuentan con 10 y 6 años de edad, habitan en la colonia Plutarco Elías Calles de la ranchería Majahua, son dos niños que desafortunadamente experimentaron las anegaciones que se vivieron en el estado, lo que ocasionó que perdieran todo lo que tenían. Viven en una humilde casa, en la que ahora sólo quedan recuerdos de lo que era, antes de que el agua acabara con ella. A pesar de sus cortas edades, no pasaron por alto la difícil situación en la que se vieron envueltos.

SON OBEDIENTES

Les fue difícil no poder hacer nada para poder resguardar sus pertenencias, pero siguieron las instrucciones de su madre para salvarse ellos antes que lo material, y aunque agradecen estar con vida, no pueden evitar sufrir por las pérdidas que tuvieron. “Yo escuchaba gritar a mi mamá de que nos salváramos, pero yo quería sacar mis juguetes para jugar con Ángel. Y mi mamá dice que es mejor perder los juguetes que mi vida”, comentó Eduardo, el hermano mayor.

A SUPERARLO

Su madre, la señora Esmeralda Suárez los motivó para que dejaran de lamentarse y que empezaran a enfrentarse a esta dificultad que están atravesando, ellos aceptaron las palabras de aliento que les dio. Por tanto, decidieron ir a buscar un trabajo que los ayudara con los gastos de su casa. Tres veces a la semana se levantan desde muy temprano para ir a ayudar a uno de sus vecinos que tiene una tienda de abarrotes, y durante el día hacen favores a las personas cerca de su casa.

HACEN TRABAJOS

Con eso, los dos niños logran juntar la cantidad de 200 pesos, y a pesar de no ser mucho dinero están contentos de poder contribuir con algo para los gastos en su hogar. Eduardo y Ángel por el momento no pueden tomar sus clases presenciales, pues su madre perdió su teléfono celular en las inundaciones, y con él, los dos pequeños cumplían con sus deberes académicos. El deseo que quieren para Navidad es que Santa les traiga un celular para que ellos puedan reanudar sus clases, y aunque sus profesores están al tanto de su situación y por el momento comprenden, temen perder el año escolar

“Yo no quiero dejar mis clases porque me divertía pintando mis tareas y mi mamá me ayudaba, después se la entregaba a la maestra, pero ahora ya no le entrego nada, y no sé si pueda seguir estudiando, porque mi mamá no tiene para comprarse un teléfono”, comentó Ángel. Los pequeños saben que cuentan uno con el otro y que no hay obstáculo que pueda vencerlos, porque ellos son su mayor motivación. Son el claro ejemplo de que el amor de hermanos puede contra todo, por eso ante la adversidad que han sufrido, se han unido más para ayudarse mutuamente y enfrentar la vida

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