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Director Miguel Cantón Zetina
Habitantes han reportado la llegada de agua color café a sus hogares.

Coliformes fecales y desechos en descomposición, lo que se recibe como agua en Centro

En Villahermosa y demás comunidades pertenecientes al municipio, el usuario no sabe de qué color será el agua que saldrá de su tubería: a veces amarilla, verde o hasta café. Algo que sí es constante es el mar olor del vital líquido.

Ante la suspensión de operaciones en las plantas potabilizadoras de Pueblo Nuevo y Gaviotas, así como el nivel mínimo de operación de tres plantas más, la ciudadanía de Centro sufre el día de hoy una nueva jornada de desesperación, ante lo que califican en las propias redes sociales del SAS como inacción de la autoridad municipal. Otros usuarios, incluso, han llegado a calificar la situación como un acto de corrupción, por lo que llaman “el negocio de las reparaciones”.

En Villahermosa y demás comunidades pertenecientes al municipio, el usuario no sabe de qué color será el agua que saldrá de su tubería: a veces amarilla, verde o hasta café. Algo que sí es constante es el mar olor del vital líquido.

De acuerdo a un estudio realizado por investigadores de la División Académica de Ciencias Biológicas de la UJAT, los niveles de calidad del agua que reciben los habitantes de Centro rebasan los límites máximos permisibles en materia de calidad del agua para uso de abastecimiento humano, sobre todo por lo que denominan “una notable contaminación de coliformes fecales”.

Aunque la autoridad municipal se empeña en decir que la mala calidad del agua es producto de la sedimentación arrastrada por las lluvias, los investigadores Araceli Pérez Gómez y Miguel Jesús describen en su publicación “Calidad del Agua en la Captación de la Planta Potabilizadora de Villahermosa”, que ‘el origen de la materia orgánica susceptible a biodegradarse son las aguas residuales urbanas’, algo que podría evitarse con un adecuado tratamiento por parte del Sistema de Agua y Saneamiento.

La investigación, publicada en la revista de divulgación científica Kuxulkab’, toma como base para su estudio una de las estaciones de monitoreo ubicada en el río Grijalva, y aunque data de hace seis años, describe el escenario actualmente presentado en la capital.

Los autores del estudio puntualizan incluso que “el cuerpo receptor está fuertemente contaminado de acuerdo a la escala de clasificación en contaminación biológica, la presencia de coliformes en el agua es un indicio de que puede estar contaminada con aguas negras u otro tipo de desechos en descomposición”.

De acuerdo a un trabajo periodístico de nuestro compañero Leobardo Marín, el mismo alcalde declaraba hace un par de meses, antes de que la crisis se agravara, “le vamos a mandar copia a derechos humanos porque el agua… parece agua de pantano, huele a agua de pantano y además con un color muy diferente al agua que consumimos, le vamos a mandar un escrito para que nos autorice si quiere que sigamos dando el agua así o paramos las plantas”, esto como una forma de ‘lavarse’ las manos con el agua suministrada por su administración.