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Cunduacán

Cobran vida con pedazos de madera

La “cabaña de Geppetto” es el taller de Don Elid, quien fabrica juguetes de madera a mano para que los reyes magos escojan y lleven a sus niños la tradición a la mexicana.

TULIPÁN, CUNDUACÁN.- No es cuento, pero en el poblado “Carlos Rovirosa” se encuentra la cabaña del “maestro Gepetto”, donde la fantasía se conjuga con la realidad para darle forma a los juguetes y creaciones que con el transcurso de los años se creían ya extintas. Ahí los juguetes tradicionales mexicanos cobran vida con un simple pedazo de madera, tallado con las finas manos del maestro Elid Torres San Juan.

Con 50 años trabajando las artesanías mexicanas, tradición que data de más de 200 años y la cual heredó de sus padres; Don Elid, más conocido como el “Maestro Gepetto”, así como el que le dio vida a Pinocho en el famoso cuento infantíl, recordó que él es originario del Estado de México, donde desde los 8 años comenzó a hacer sus primeras creaciones en el taller de su padre.

“SOY UN HIJO ADOPTIVO DE TABASCO”

“Soy del estado de México, pero ya hijo adoptivo de Tabasco, porque desde hace 17 años, decidí quedarme por estas tierras, donde hay gente buena que sabe apreciar todavía el juguete tradicional mexicano y sobre todo que abundan las maderas para hacerlos, y que muchas veces se queman, no saben que de ahí puede nacer un juguete que a un niño le puede durar unos 100 años”, explicó mientras presume sus múltiples creaciones.

“RESCATAR AL JUGUETE TRADICIONAL”

En un ambiente casi místico, Elid Torres dijo que es necesario rescatar los juguetes tradicionales porque son parte de la cultura mexicana, “antes no había tecnología y nos reuníamos en una esquina a jugar balero o trompo, por eso, la importancia de mantenerlas vivas como en otros países donde inclusive se apoya este tipo de artesanías”.

RECIBE PREMIO ESPECIAL

El maestro del torno y los cinceles, manifestó que este año a pesar de la pandemia de Coronavirus, todavía ganó el premio especial otorgado por autoridades estatales, por la creación de un mini taller, donde se le hace un especial homenaje al “molinillo”, ese instrumento usado por los abuelos para hacer el chocolate.

“Transformo un pedazo de madera en arte infantil”

Yo enseñó a la gente como un pedazo de simple madera de cedro, chipilín, tatúan, melina, teca, caoba, que muchas veces tiran en las carpinterías; se puede transformar de forma mágica en un juguete tradicional como el trompo, balero, yoyo, marionetas, portarretratos, llaveros, aretes”, explicó, al tiempo que mostraba algunos de los múltiples reconocimientos logrados en muchos años de actividad.

Aseguró que es importante enseñar a las nuevas generaciones a elaborar estas creaciones, y por lo que ya ha presentado propuestas a autoridades estatales y municipales, pero sin respuesta

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