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Línea Económica

Clasistas, pero vulgares

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La señora que el pasado domingo 13 de noviembre, en una toma de TV o de red social, se refirió de una forma grotesca e irrespetuosa, por clasista, al presidente Andrés Manuel López Obrador, desnuda de cuerpo entero no sólo a la oposición política (principalmente panista) en su contra, sino a un sector de la sociedad conformado por cientos de miles, algunos millones quizá, de mexicanos que se creen, aunque NO lo son, afectados por sus políticas de bienestar y económicas.

Ese es el “aspiracionismo” al que se refiere y ha referido AMLO en múltiples ocasiones; son quienes, gracias a su trabajo o actividad empresarial, gozan de una posición económica cómoda, no decimos opulenta pero que les permite vivir sin penurias materiales y las necesidades básicas ampliamente satisfechas.

Ello son los “aspiracionistas” cuyo pensamiento es que lo normal es tener altos funcionarios con salarios y prestaciones de privilegio, ven adecuado que Lorenzo Córdova del INE gane más de 200 mil pesos al mes y goce de canonjías como treinta asesores o bien que cada consejero electoral disponga de una bolsa mensual de 722 mil pesos para asesores y un fondo de 143 mil pesos al año para gastos de comida e incluso tengan cobertura de seguros médicos privados con un costo de 253 millones de pesos.

Sería bueno preguntarle a la señora referida al principio (por cierto su fenotipo no es precisamente europeo), si ella acude a hospitales privados de primera categoría o se atienden en el IMSS o ISSSTE lo cual no sería criticable pues millones de mexicanos ahí acuden, pero sí revelaría que avala que un grupo de elite goce a costa del erario de servicios que ella no podría pagar; también sería interesante conocer si de casualidad no recibe alguno de los apoyos gubernamentales de la 4T y aun así tiene la desvergüenza de insultar de forma tan corriente y vulgar a quien multiplicó en número y monto la ayuda social a gran parte de la población.

Ese es el aspiracionismo tan detestable como vulgar que se critica.

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