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julio 25, 2021

Columnistas

Chucho Lentero III

Ultimadamente –dicho de antaño-ustedes no están para saberlo pero yo presto a contarles el porqué de que Chucho se quisiera apellidar Lentero y no López Fuente.

Por pura inocentada, no pocas personas obedecían en el Estado, más por su apodo que a su nombre. Y había tal certeza, que con frecuencia se daba en el clavo: como aquél a quien todo Dios llamaba PUNTERÍA y él iba de buena gana, por el hecho de estar gacho, es decir, tener un ojo pelado y otro cerrado por naturaleza, como si estuviese apuntando con una escopeta a una parvada de patillos.

Pasa y aun se recuerda que a finales de los cincuenta, cuando don Aquiles Calderón era concesionario de XEVT, “La primera estación de Tabasco”, a la hora del tentempié, la familia daba vuelo a la hilacha escuchando la radionovela CHUCHO EL ROTO, que luego fue telenovela y película; protagonizada por Manuel López Ochoa, para nosotros Tocho Güiro.

Chucho López Fuente, fue uno de los niños ensimismados al radio Punto Azul, alemán, de la familia vecina, pendiente de sus capítulos.

La imaginación no se daba abasto. Ni hablar: a quien más atrajo el personaje fue a nuestro Chucho pero a condición de que no se le agregara Roto sino Lentero, para sentirse hecho y completo. Y tal fue su santo y seña por el resto de sus días.

Entre tanto, la bendita dieta del sarampión no daba punto de reposo. Con decirles que, uno de tantos, los mayores comieron chicharrón de acá Los Oliva, dejando buen cacho en la mesa. Chucho, con los demás, jugaban alrededor, ah pero el provocativo chicharrón pudo mas tal vez por tenerlo prohibido. En un parpadeo, Chuchó se lo sambutió en dos o tres bocados. Descubierto, esperamos pues a que se muriese pronto. Nada. Fue hasta los setentipico de años que Chucho falleció, jubilado por la Secretaria de Salud.

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