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El tren le cortó las piernas.

Huimanguillo

Cayó de La Bestia y no sobrevivió

Había salido desde hacía una semana de Honduras. Logró recorrer mil 200 kilómetros. Iba a subirse al ferrocarril en marcha, cerca de Huimanguillo.

HUIMANGUILLO, Tabasco.- El sueño de David Celaya era cruzar el río Bravo para tener una mejor vida y poder enviar dinero a los suyos, entre quienes se encontraba su hija, una menor de cinco años de edad.

Se despidió de su gente, en la ciudad de Delí, departamento de El Paraíso, en Honduras, y en menos de una semana había conseguido recorrer mil 200 kilómetros y atravesar dos fronteras, la de su propio país, y la de Guatemala.

Caminar por territorio mexicano le dio ánimos, pues estaba más cerca, aunque todavía le faltaran cientos de kilómetros del suelo norteamericano.

En su recorrido no había estado solo, muchos centroamericanos —como él— se encontraban en el camino y acababan acompañándose, cuidándose entre ellos.

De entre el grupo de inmigrantes que esperaban el paso del tren había salvadoreños, guatemaltecos, beliceños y otros paisanos suyos.

Todos habían caminado desde que se internaron en México, subiendo por Tuxtla Gutiérrez, teniendo en mente encontrarse con las vías del ferrocarril.

Por eso estaban ahora en la colonia Las Mercedes Gamas, muy cerca de Huimanguillo, donde no tardaría en pasar la máquina de hierro. El plan era subirse cuando la locomotora aminorara la velocidad.

RESBALÓ Y CAYÓ SOBRE LAS VÍAS

Correr no era mayor problema para David Celaya, su altura era sobresaliente entre aquel grupo de inmigrantes, y sus piernas largas, las mejores para dar zancadas grandes.

Apenas escuchó el pitido de La Bestia y vio la nariz de la máquina azul asomándose entre la espesura de la maleza, se levantó de los durmientes del tren y se dispuso a correr como los demás compañeros de aventura para tratar de subirse al contenedor en cuestión de segundos, sin parar.

Cuando había alcanzado a apoyarse sobre una rejilla, perdió el equilibrio y su cuerpo cayó sobre los rieles. El chirrido de los fierros al moverse sofocó los gritos de dolor del catracho, que terminó arrojado a un costado de la vía.

FALLECE EN EL HOSPITAL

A las 18:30 horas, del lunes 31 de mayo, paramédicos arribaron a un paraje de la colonia Las Mereces Gamas, ya los esperaba un grupo de indocumentados para guiarlos entre un paraje de arbustos hasta donde se encontraba su compatriota.

Los paramédicos apenas lo ven comprenden la gravedad del accidente. El joven ha perdido una de sus piernas, y la otra está casi a punto de desprenderse.

David Celaya está consciente, dice su nombre y su lugar de origen. Sus paisanos lo consuelan, le dicen que pronto estará bien, que resista.

Ya se hizo de noche. Los paramédicos con cuidado lo transportan en una camilla hacia la ambulancia. Sus paisanos lo despiden, intuyen que sus caminos ya no se volverán a juntar.

En el Hospital Regional de Huimanguillo logran detener la hemorragia y costurarlo. Horas después de ser intervenido, el joven catracho cierra sus ojos, se duerme para siempre. Agentes del Instituto Nacional de Migración contactan con el consulado de aquel país para avisar a sus familiares.

Una niña de cinco años, en Deli, Departamento El Paraíso, en Honduras, reza por el descanso eterno de su joven padre.

FÉLIX NOLASCO
GRUPO CANTÓN

 

 

 

tabascohoy.com

 

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