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Carta a los habitantes de Centro

Por Héctor Tapia

Les parecerá extraño que me dirija a ustedes en estos momentos. ¿Por qué he decidido interrumpir su atención? Verán: Me importa y preocupa el destino del municipio de Centro, porque creo que después del desastroso gobierno de Evaristo Hernández Cruz, los partidos políticos se alistan a repetir la misma fórmula, tejiendo acuerdos para imponer candidatos, privilegiando intereses particulares, sin importarles si son la mejor opción para un ayuntamiento que requiere de gente honesta, inteligente, con capacidad para sacar a nuestra ciudad de las ruinas en que la tienen.

Recurro a su memoria y conciencia, habitantes del Centro, para que no permitamos que se repita la historia y el PRI tenga de regreso a uno de los impresentables de Tabasco, al ungir como candidato a quien ya gobernó y abusó del poder para luego huir cuando fue gobernador, dejando un sistema de salud hecho añicos.

Sí, me refiero a Andrés Granier Melo llamado el «Químico», el mismo que fue señalado de ser «alquimista», pues convirtió el agua de las inundaciones en dinero; ahora lo pretenden graduar de ilusionista, vendiéndonos la idea que es el mejor hombre para gobernar. ¿Qué sociedad seríamos si un sujeto que estuvo en la cárcel termina gobernándonos de nuevo? ¿Estará bien que nos dejemos llevar por ese refran de «Sí, robo, pero repartió», como la lógica que busque regresarlo al poder ?

Que fue encarcelado por una decisión política, es muy probable, pero eso no quita los excesos que cometió, el uso indiscriminado de recursos, el «favioncito» que quedó documentado, las carretadas de dinero en efectivo que sacaron del estado, las cuentas de banco detectadas por el SAT a su hija con tres mil millones de pesos. Les recuerdo que su salida de la cárcel también fue política, pues fue otro gobierno el que decidió exonerarlo por un pacto oculto de campaña, pero no ante la historia, no ante la opinión pública, no ante el descrédito de quienes aquí vivimos y lo sufrimos, cuando fue gobernador.

La oscuridad que cubre la maniobra que se teje en los sótanos de la política nos impide en estos momentos ver con claridad qué otras sorpresas vienen, pero no hay que olvidar que a Granier lo eligió como su sucesor en el gobierno, Manuel Andrade, el otro precandidato reciclado para la alcaldía de Centro. Dos pares ahora presuntamente opuestos.

En pago por permitirle llegar al gobierno, el «Químico» encubrió actos de corrupción de Andrade, hay al menos dos documentados: uno, la desaparición de tres mil millones de pesos de donativos aportados por Pemex a la Cimades, entre 1995-2006, institución que Granier desapareció en vez de investigar.

El otro acto que cobijó fueron las obras del Proyecto Integral Contra Inundaciones (PICI) dinero que ejerció directamente Andrade— las cuales fallaron por mal construidas; entre ellas destaca el dictamen que hizo la UNAM de «El Macayo», en el que se menciona «que los materiales utilizados no eran los adecuados».

¿Qué hizo Granier como gobernador? Simplemente dio borrón y no investigó nada sobre las pésimas obras que no protegieron a Tabasco en 2007.

Hoy el «Químico» y el «Gordo» Andrade, viejos amigos, se alistan para disputarse el poder en Centro. Parece de risa, pero en realidad debe preocuparnos: el futuro del municipio está en juego y estos políticos perversos podrían regresar.

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Yo no me considero un enemigo de Andrés Granier, pero sí soy su crítico porque seguí de cerca las atrocidades de su gobierno. Quienes lo ven con su carita sonriente o lo recuerdan por su protagonismo en las inundaciones del 2007, no deben olvidar que, así como el de Enrique Peña fue el gobierno federal más corrupto del PRI de los últimos años, el de Granier estuvo plagado de excesos y caprichos a costa del dinero del pueblo.

Quienes recuerdan con afecto al «Químico» lo hacen porque dicen que él los ayudó. Yo les diría que cuando lo hizo antes de obtener un cargo público lo que trataba era de ganarse sus votos, y quienes recibieron apoyos cuando gobernó, lo hizo con el dinero de todos, no con su dinero, recursos que muy probablemente se desviaron de alguna partida presupuestaria.

Si ser bonachón y carismático fueran sinónimos de buen gobernante no habría problema, pero está probado que Granier no se supo administrar cuando fue su momento y por eso acabó huyendo de Tabasco y terminó en la cárcel.

Yo le admito su proclividad social, su cercanía con la gente, su popularidad, su desprendimiento para ayudar. Pero así como no le niego ese «don de gente»,  visualizo con llaneza sus limitaciones como gobernante y los vicios de su estilo de gobernar, al confundir un encargo público como una hacienda de su propiedad.

Para los que no lo recuerdan, el gobierno del que podría ser ungido mañana como candidato del PRI al municipio de Centro, se distinguió por tres cosas muy concretas:

  1. Fue el gobierno de la inundación, la cual arruinó a muchos, pero también liberó miles de millones de pesos. Una investigación reveló que en aquellos años, de 7 mil millones de pesos del FONDEN, sólo logró comprobar el uso de 4 mil millones, del resto poco se sabe.
  2. Fue el gobernador del endeudamiento. En 2012, subió la deuda pública del estado al contratar financiamientos de hasta 4 mil 130 millones de pesos. Una parte de ese dinero se usó para refinanciar otros adeudos que tenían vencimientos. Su administración le heredó a los tabasqueños un monto total de 6 mil 287 millones 407 mil 862 pesos, que no hay manera se termine de pagar.
  3. Fue el gobernador del saqueo, se calcula, de acuerdo con las denuncias presentadas contra él, que su administración causó un daño al erario por más de 23 mil millones de pesos, entre adeudos a proveedores, gastos no reportados, deudas bancarias y un acuerdo incumplido con la CFE que sumaba 865 millones de pesos, así como mil 900 millones de programas federales.

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No debemos olvidar que la política es «tiempo y circunstancias» y eso significa que ante la crisis que enfrenta el sistema de partidos, el PRI de Tabasco que en 2013 propuso la expulsión de Andrés Granier hoy lo quiere como una solución fácil a la crisis de votos que enfrenta.

El problema es que ese sistema de partidos en crisis está recurriendo a «cartuchos quemados» con tal de salvarse, y si nadie dice nada, si todo sigue así, tendremos en la boleta a viejos políticos que dudo que sean la solución para los problemas que enfrenta el municipio de Centro.

Después de varios años en la prisión femenil de Tepepan, Granier perdió la cordura, ya he escrito que a los problemas que la gubernatura le generó [el Síndrome de Hibris (SH), un trastorno emocional que afecta a quienes ejercen el poder] , se suman también los daños psicológicos que le provocó la cárcel, que lo hacen un hombre de peligro.

Como ciudadanos tenemos la libertad de conciencia, el deber de alzar la voz y exigirle a los partidos políticos candidatos honestos, sin manchas, sin traumas. Nuevos rostros, que purifiquen la vida pública de nuestro estado y nuestro municipio. «Ya basta» de solucionar su problema de votos con un candidato «popular», sin pensar en el daño que eso pueda ocasionarle al futuro de un municipio tan importante y tan arruinado como Centro.

Granier ya escribió su historia, y no fue buena para los tabasqueños, por lo que es grave se quiera repetir el pasado [a la alcaldía de Centro que ya encabezó] queriendo borrar su mal nombre y arrastrarnos en sus afanes a los ciudadanos que aquí vivimos. La justicia y la historia ya lo juzgó. Una nueva elección es una nueva oportunidad que tenemos para cambiar el rumbo de nuestro municipio. No una vuelta al pasado para cumplir caprichos.

 

TWITTER: @HECTORTAPIA_

@ELTABASQUENOMX

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