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Carta a los e-lectores

Por Héctor Tapia

 

Como supongo que hoy, en este último día previo a la votación del domingo 6 de junio, estará usted —igual que un servi­dor— en la reflexión conocida horriblemente como «veda electoral», he decidido llamar su atención con esta carta que, espero, le ayude [nos ayude] a encontrar motivos para decidir qué rayos vamos a ir a hacer a las urnas, si en los 45 días de campaña los candi­datos caminaron de noche, como zombis, y los pocos que vimos, iban enmascarados y llenos de miedo de agarrar el Covid-19, y si los vemos hoy, aunque sea en una foto, muy difícilmente los reconoceríamos.

Pero mire, apreciado lector, el convenci­miento más firme que encuentro para no faltar al encuentro con esa urna que nos espera es simple, pero cierto: el día de las eleccio­nes es el día de los ciudadanos, es el único momento en el que usted y yo podemos ser escuchados mediante nuestro voto, y si no vamos, nos vamos a quedar como la vez en que no fue usted a una fiesta por berrinche y después el cargo de conciencia no lo dejó en paz por semanas o meses.

Sí, ya sé que con tantas imposiciones de can­didatos y con tantos cartuchos requemados, no hay motivación para ir a votar, que con tantos malos gallos que vienen en este cartel del palenque electoral, no hay ni a quien irle. Pero hay que animarse, porque afortunadamente mañana con la decisión que tomemos al cruzar las boletas concluirá la jornada electoral y después la pelota estará de lado de los políticos que tendrán que asumir las consecuencias de lo que hayamos decidido.

Esta elección es notoria —a nivel estatal y federal— por múltiples circunstancias: la de­sastrosa administración de Evaristo Hernán­dez, en el Centro, que le ha generado reclamos a la candidata de Morena. La rara postulación de dos ex gobernadores como candidatos. La intención de Andrés Granier de demostrar a todos, a fuerza de votos, que es inocente del saqueo que lo tuvo en la cárcel. La negligente y «sospechosista» reimpresión de 761 mil boletas con fallas en los folios distritales, en seis muni­cipios. La insultante simulación de autonomía de los árbitros electorales y la evidente inter­vención de presidentes municipales de Morena, PVEM y PRD para enderezar los resultados a favor de los candidatos de sus partidos.

Punto y aparte merece el hecho de la participación de la policía estatal que, pre­viendo choques con los municipales el día de la jornada electoral, como ocurrió en 2009, donde unos y otros operaban para detener a mapaches electorales de un lado u otro, según el gobierno para el que se encontraban sirvien­do, decidieron de una vez desarmarlos y evitar tenerlos enfrente y con armas de fuego.

Estimado lector, si echamos una mirada a la contienda que pronto acabará, se puede concluir que resultó de suma peculiaridad por su propia intrascendencia, la cual fue evidente en la calidad de los discursos y en la carencia de las propuestas, que redujo las campañas a una competición de avisos vacíos pero estridentes, rayando en lo rocambolesco.

Entonces ¿qué vamos a votar mañana? ¿Qué propuestas, proyectos o planes de gobier­no elegiremos al sufragar en las urnas el futuro de nuestro estado? Ninguno claramente visi­ble. Mañana iremos a hacer nuestra fila para dejar en claro de qué lado de la cuerda estamos. Votaremos no por ideas, sino por posiciones extremas y polarizantes. Morena, que bus­ca la continuidad de lo que llaman la Cuarta Transformación del país, pero con un estilo beligerante, y la oposición —encarnada por el PRI-PAN-PRD— que coaligados en «Va por México», busca meterle freno al presupuesto federal desde el Congreso y parar las reformas que, desde su óptica, llevan al país hacia un «chavismo» que devendrá en dictadura.

¿Qué quiere decir esto? Que Morena y PRI-PAN-PRD le han apostado a la discor­dia, al desacuerdo entre continuar apoyando con nuestro voto el proyecto del Presidente Andrés Manuel López Obrador o disentir y frenar a la 4T, eligiendo a «Va por México». Así de simple, pero así de extremo. En pocas palabras, vamos a votar por la marca política en la que confiemos, la que mejor creamos que le conviene a nuestro país.

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En el caso de Tabasco, bienquisto lector, la discordia nacional retumba en algo similar a referéndum, donde la interrogante que resolverá su voto es si usted quiere que Morena siga gober­nando en los 15 ayuntamientos que administra actualmente o, si prefiere que la presidencias municipales queden en manos de otros partidos, esto valorando los resultados que han entregado los actuales ediles.

Los temas relevantes que la elección de ma­ñana nos revelará son: 1. ¿Conservará Morena el mismo número de legisladores de mayoría [21] que obtuvo en 2018? 2. ¿Lograrán el PRI-PAN, PRD y PVEM alcanzar alguna alcaldía y robarle la hegemonía a Morena? 3. ¿Aceptará Andrés Granier Melo su derrota si pierde o alargará el conflicto hasta los tribunales? 4. ¿Adán Au­gusto será respetuoso del proceso o meterá las manos a fin de asegurar triunfos, en lo que serán las primeras elecciones que concurren con un gobierno de Morena en Tabasco? 5. ¿Qué partidos de la chiquillada no alcanzarán el límite del 2 por ciento para mantener su registro? Y 6. ¿Cuál será el nivel de partición ciudadana en una elección intermedia diferente, marcada por la pandemia?

Sin lugar a dudas las elecciones son la vía por la cual podemos defender con paz e inteligencia la democracia en Tabasco, pero eso no exenta que grupos o poderosos políticos intenten imponernos sus proyectos electorales. Un ejemplo ocurre en Huimanguillo y Jonuta, donde se da una disputa política-territorial entre César Raúl Ojeda, que quiere su ínsula, y Tito Filigrana, que está renuen­te a cedérsela a él o a Rafael Sánchez Cabrales.

Otro ejemplo de poderosos que impulsan pla­nes con intereses particulares, se da en la propia candidatura de Yolanda Osuna Huerta, que está siendo dirigida por un grupo integrado por Humberto Mayans, Silvia López Hernández y la propia Graciela Trujillo —curiosamente su hermana, Gina Trujillo, impulsa al «Químico Granier—, todo con la venia del número uno.

Me despido estimado lector, esperando ha­ber contribuido a esclarecer lo que está en juego este próximo domingo 6 de junio, y que usted tenga confianza en que los votos cuentan y se cuentan, por lo tanto no debe mini­mizar la importancia de su presencia en las urnas, al final del día de mañana sabremos cómo quedará la correlación de fuerzas en los Congresos federal y estatal, qué tanto se move­rá el mapa político en los municipios y eso nos permitirá tener un panorama de lo que seguirá para Tabasco y para México.

 

«Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores»

WINSTON CHURCHILL

 

 

TWITTER: @HECTORTAPIA_

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