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Yohana Torres.

Tabasco

Carencias los aleja de clases virtuales

Los hijos de las familias de clase humilde viven un suplicio para tomar sus clases a distancia, ante la falta de internet, computadora y en ocasiones hasta televisión.

‘Se acaban los datos y adiós clases’

ANITA GUTIÉRREZ

A casi un mes de haber inicia­do el ciclo escolar, los hijos de las familias de clase humilde viven un suplicio para tomar sus clases a distancia, ante la falta de internet, computadora y en ocasiones hasta televisión.

Anita Gutiérrez tiene 6 años, vive en la colonia irregu­lar Francisco Villa, en una casa con techos y paredes de lámi­na y acaba de iniciar el primer año de primaria, pero la falta de internet ha complicado su aprendizaje.

La entusiasma aprender, pero es complicado para su madre, estar al pendiente de las clases y de los otros niños que tiene.

“El gobierno dice que se pueden seguir las clases por la televisión, pero no dicen que tienes que tener computado­ra y el internet para poder re­cibir y mandar las tareas que le dejan a los niños, a veces lo checamos en el teléfono, pero cuando se acaban los datos ahí se atrasan los niños, porque no saben ni qué tarea les dejaron”, refiere doña Agustina Hernán­dez, madre de Anita

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La señora asegura que en estos momentos con tener in­ternet sería feliz para poder ayudar a sus hija y no se atrase en sus estudios.

Y es que conforme el ci­clo escolar avanza, también se acrecienta el rezago educati­vo, pues contratar el servicio de internet para poder atender las clases en línea, no es una opción cuando los recursos son limitados.

 

 

‘Yo no tengo internet ni teléfono’

YOHANA TORRES

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Yohana Guadalupe Torres Sán­chez, mamá de la pequeña Auro­ra, quien cursa el segundo grado de preescolar vive en la colonia Francisco Villa. Cada sábado tiene que enviar en formato PDF los dibujos que hace la pequeña Aurora, por lo que llega a pagar 20 pesos cada vez que va al ciber.

“Honestamente no ha si­do fácil para mí. Una porque no tengo Internet, no tengo teléfo­no para comunicarme con las maestras. Además, tengo que estar pendiente de que mi hija haga sus tareas. Si me descuido, dejan de hacerlo y se va a jugar. Tenemos una televisión que me falla a cada rato la señal, enton­ces, de verdad, a veces no sé qué hacer”, expresó la señora muy preocupada.

 

 

‘Solamente repaso en los libros’

CARLOS RODRÍGUEZ

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PARAÍSO.- Después de pasar por el ejido San Sebastián hay que caminar 2 kilómetros pa­ra llegar a “Las Parcelas” donde habitan cinco familias en extre­ma pobreza y sin el suministro de energía eléctrica.

Allí vive Carlos Eduardo Rodríguez Hernández, quien ingresó al primer grado de se­cundaria y dice sentirse acos­tumbrado a vivir sin televisión e internet, pues con libro en mano trata de repasar sus lec­turas y ejercicios matemáticos para estar a la par que sus otros compañeros.

“Algún día seré un profe­sionista para sacar adelante a mi familia, por eso me esfuer­zo por estudiar, aunque en es­tos momentos no pueda ir a la par que mis compañeros que tienen la oportunidad de tener una pantalla e internet y hasta teléfono celular, pero aquí hago lo que puedo repasando mis li­bros” expresó el adolescente de tan solo 11 años de edad.

 

 

‘A mi papá no le da para el internet’

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ALEJANDRO AGUILAR

Alejandro Aguilar, de 14 años, cursa el segundo año de secundaria y no tiene internet, por lo que se piratea la clave del wifi de su vecino, para poder enviar y recibir tareas.

“Mi papá es albañil y no le al­canza para contratar el internet, a veces me cuelgo del wifi de mi veci­no, para poder mandar la tarea, pe­ro cuando le cambian la clave me quedo de nuevo sin internet”, dijo.

En ocasiones ha tenido que ca­minar cinco cuadras para ir a ver a un compañero para que le ayude con la lista de tareas, pero los vier­nes deben contestar un cuestiona­rio en Google Classroom, y a veces no puede hacerlo.

 

 

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‘Acá vivimos alejados de la tecnología’

SARAÍ RODRÍGUEZ

PARAÍSO.- Sarahí Rodríguez cursa el sexto grado de prima­ria y para poder estudiar se fue a vivir a casa de su tía en Moc­tezuma primera, y solo regre­sa los fines de semana a casa de sus papás.

“Yo quisiera regresar a mi escuela, a estar con mis compa­ñeros y maestros, porque ellos nos explican cómo hacer nues­tras tareas, ya que a mis tíos o papás se les dificulta”, dijo.

Señaló que para ir a su ca­sa tiene caminar una carretera llena de pozas y lodo, “acá vivi­mos alejados de la tecnología, y si no fuera por mi tía, yo no po­dría tomar mis clases porque todo es por internet”, dijo.

 

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‘No hemos localizado a los maestros’

BEATRIZ HERNÁNDEZ

PARAÍSO.- En la comunidad de las Parcelas también vive Bea­triz Adriana Hernández quien está cursando el primer grado de secundaria y solo repasa los apuntes del año pasado por­que no tiene la posibilidad de aprender en línea.

“Mi mamá habló con el di­rector y le expuso nuestra situación, pero le dijo que ha­blara con los maestros para que me dieran otra opción de estudiar, pero hasta el momen­to no hemos podido localizar­los” apuntó.

Mientras que su hermano Jesús Manuel no pudo inscri­birse al primer semestre de ba­chillerato porque no supieron la fecha de inscripción, y ante la nueva modalidad de estudiar le sería más difícil, ahora se de­dica a salir a pescar o leñar con su abuelo.

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(Con información de Luis Rubén López)

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