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Tabasco

Barren con el cangrejo azul en Paraíso

El desarrollo urbano, comercial y ahora industrial del municipio, lo tienen bajo amenaza de extinción; se han acabado corridas y ciclos de reproducción están interrumpidos, advierte especialista

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PARAÍSO, TAB.- Acaba de iniciar junio. Es 1965 y el pequeño Santana mira con asombro las grandes “manchas” de cangrejos que parten en dos a la ciudad de Paraíso.

Atraviesan calles, los patios y las viviendas, dónde la gente los corretean cual si fueran plaga.

Los lugareños le llaman “la corrida del cangrejo”, aunque más bien todo forma parte del ciclo reproductivo de este crustáceo.

Con las lluvias de mayo salen de forma masiva de sus cuevas que hacen bajo tierra, entre los cocales y las orillas de los manglares de Quintín Arauz y ‘El Infierno’.

En fila toman camino hacia las playas ‘El limón’ y Torno Largo, pasando por los terrenos donde más tarde se construirá el puerto Dos Bocas. En el trayecto de varios kilómetros los cangrejos se aparean y ya en la playa las hembras depositan sus huevecillos.

La gente de la costera paraiseña conoce estos periodos y ha creado todo una cultura sobre el aprovechamiento del cangrejo azul.

RECUERDOS DE LA CAPTURA

Santana tiene 12 años y junto con sus hermanos y primos acompaña a los adultos a capturar cangrejos a las playas. Tienen que hacerlo con sumo cuidado pues únicamente les está permitido capturar machos, que son los que alcanzan la talla más grande. Hoy, a sus 72 años lo recuerda.

“Cuando ya estábamos más grandes nuestros papás nos mandaban a hacer la captura solos y teníamos prohibido agarrar cangrejos pequeños; nos daban un saco de esos de henequén y mi papá ya sabía que solo le cabían 60 cangrejos y eran los que teníamos que traer nada más”.

YA NO HAY CORRIDA

Veinte años después en el tiempo, Elder Osorio, sobrino de Santana continuó la tradición de esperar la “corrida” e ir a cazar cangrejos.

Para entonces Paraíso ya estaba más poblado y la mancha urbana había modificado las rutas de migración de la especie.

“A mí ya no me tocó ver la corrida en las calles de Paraíso. Nosotros la veíamos en los terrenos donde actualmente está Chedraui y el centro social paraiseño, pues ahí está cerca el mar”, comparte.

Era 1985, corrían los tiempos en que grandes “manchas” de cangrejos atravesaban las carreteras de este municipio de La Chontalpa.

“Al pasar por estos caminos, mucha gente lo que hacía era aplastarlos con sus vehículos, porque si te detenías a esperar nunca dejaban de pasar los cangrejos. Y entonces la gente mejor les pasaba encima”, recuerda Elder.

Faltan días para que termine la primavera y ya es 2022. Paraíso a pesar de que es territorialmente uno de los municipios más pequeños de Tabasco, ha tenido un desarrollo industrial inusitado.

La construcción de la refinería Olmeca eliminó una importante reserva natural, donde también se reproducía el cangrejo azul.

En tanto, en los terrenos aledaños hoy existen conjuntos habitacionales, plazas comerciales, campamentos de trabajadores de compañías e instalaciones de negocios de diferentes giros.

INVADIERON SU RUTA

El hábitat, las rutas de migración del cangrejo han sido modificadas por completo. Donde antes era vegetación, hoy hay cemento o pavimento, viviendas y una gran planta industrial en construcción.

“Desde hace más de siete años ya no se ven las corridas que existían en el siglo pasado. En las carreteras si encuentras cinco, diez cangrejos haciendo su viaje al mar son muchos. Todo se ha acabado”, menciona Elder.

“Desde hace más de siete años ya no se ven las corridas. En las carreteras si encuentras cinco, diez cangrejos en su viaje al mar, son muchos”. Elder Osorio del Santuario del Cangrejo Azul

IMPULSAN UN SANTUARIO

Junto con su tío Santana y otros miembros de su familia, desde hace diez años impulsan el proyecto del Santuario del Cangrejo Azul, en un predio de 11 hectáreas, donde ofrecen visitas guiadas y tratan de concienciar a los visitantes sobre la importancia de esta especie.

Estas tierras rodeadas de manglares por donde serpentea un arroyo que conduce hasta la laguna Mecoacán, sirven de anidamiento y reproducción de por lo menos cinco especies distintas de cangrejos, entre ellas el azul.

Entre plantas de coco se pueden ver orificios en el suelo por todos lados. Son las cuevas o escondites que cava el crustáceo. Es por estas fechas que se les ve más activos y constantemente salen a la superficie, listos para iniciar la migración, que aquí no se les permite.

Por su proyecto de conservación, la familia Osorio recibió en 2019 el Premio Estatal de Ecología “José Narciso Rovirosa”. Fue ron hasta Tacotalpa por el galardón que les entregó el gobernador Adán Augusto López Hernández. Pensaron que a partir de ahí tendrían más apoyo, que les darían el permiso de pesca para que el santuario cuente con reconocimiento legal, pero “desafortunadamente se olvidaron de nosotros”.

El desarrollo urbano, comercial y ahora industrial, pero sobre todo la cacería furtiva tienen bajo amenaza de extinción al cangrejo azul.

“Se percibe una disminución muy sensible de la población, se han acabado prácticamente las corridas y los ciclos de reproducción están interrumpidos”.

SE REQUIERE UNA VEDA

Elder señala que se requiere una veda para evitar la captura y comercialización del cangrejo azul en esta que es la temporada de desove, y emitir la declaratoria de cambio de estatus como especie amenazada o en peligro de extinción.

Confía que pronto el Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) dé a conocer los resultados del estudio sobre poblaciones y las nuevas rutas de migración, que servirán para comprobar científicamente lo que hoy se teme, que el cangrejo azul está en vías de desaparecer.

Santana considera que la problemática en torno al cangrejo azul es cultural y se relaciona también con la pobreza y marginación.

“Antes cuando se daban las grandes corridas, nosotros cuidábamos, no se capturaban cangrejas, solo cangrejos machos y de un cierto tamaño. Se agarraba lo que cada familia iba a comer y era solo una vez al año”, dice.

Hoy, el cangrejo azul se captura todo el año, los arrancan de sus cuevas “y eso es malísimo porque esa área ya no volverá a tener más cangrejos, se habrá cortado de tajo el ciclo reproductivo”, advierte.

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