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Bestial pareja mata a un indefenso niño

El infante de dos años y 11 meses murió por una contusión profunda en el cráneo y tórax. La madre Karla y el padrastro Félix quedaron detenidos por homicidio calificado.

SAN NICOLÁS DE LOS GARZAS, Nuevo León. — Cuando el abuelito llegó a la casa, ubicada en la calle de Texcoco de la colonia Azteca, donde vivía con su yerno e hija, se extrañó de no ver asomarse la carita de su único nietecito por el zaguán.

La pequeña familia se había mudado al nuevo hogar, en el municipio de San Nicolás de los Garzas, apenas el mes de diciembre pasado. Los tres provenían del Estado de México, pero la falta de oportunidades y los elevados precios de las rentas, los habían obligado a mirar hacia el norte.

Eligieron Monterrey porque tenían conocidos allá, que hablaban siempre de lo bien que les iba y no se quejaban por el tráfico ni por la falta de empleos.

Karla, su hijo, y su yerno Félix lo invitaron a emprender juntos la aventura en la ciudad con el cerro de la silla, sobre todo le rogaron porque el anciano se llevaba bien con su nieto. Desde que nació el pequeño hubo una conexión grande entre ellos, que ni el actual padrastro del infante podía ocupar.

Félix, de 24 años, y sólo cuatro más que su compañera Karla, de 20, peleaban constantemente, y al llegar a San Nicolás las cosas no cambiaron. El abuelo no se metía, pero cuando la pareja, fuera de sus cabales, terminaba desquitándose con el indefenso infante, él no dudaba en proteger a su sangre.

Lo tomaba de la mano y lo llevaba fuera de la casa, donde sentados en la banqueta, lo abrazaba y el niño acababa durmiéndose en sus brazos. Muchas veces el abuelo quiso denunciar a la pareja, pero se detenía porque su hija y el padrastro demostraban que lo querían, sino ¿cómo entender que hubieran dejado su tierra para irse en busca de un nuevo horizonte para el niño?

El niño sólo tenía dos años con 11 meses, y no podía comprender cómo es que su madre Karla y su «papá» Félix lo golpeaban, se sentía culpable de que recibiera esos regaños, aunque no comprendía de qué manera, pues era obediente y procuraba no contrariarlos.

MALTRATABAN AMBOS AL NIÑO

Apenas entró el abuelo a la casa, aproximadamente a las tres de la tarde, del 5 de enero, se dirigió directamente al cuartito de su nieto para saber por qué esta vez no había salido a recibirlo ni estaba viendo la tele en la sala.

La luz de la recámara estaba apagada y la encendió. El pequeño D. M. estaba tendido en la cama con los brazos a un costado de su cuerpecito. Se acercó para darle un beso y al tocar su manito, se percató de que estaba fría. Un estremecimiento recorrió su cuerpo.

Tocó la frente de su nieto y luego puso su pulgar e índice en el cuello. La piel estaba fría y no resonaban debajo los latidos del corazón.

Como pudo, cargó a su nieto en brazos y salió corriendo a la calle, donde paró un taxi y le pidió lo llevara a algún hospital cercano, el conductor no habló en el camino pero supo que era una emergencia, así que no tardaron en llegar a la Clínica 3, del IMSS, en el centro.

Lo último que vio de su nietecito fue cómo se lo llevaban en una camilla hasta desaparecer detrás de unas puertas verdes.

Lo que ocurrió después el abuelo aún no puede digerirlo. Los médicos le informaron que el niño había muerto y que era necesario practicar una autopsia. Según los reportes oficiales, el niño murió por una contusión profunda en el cráneo y tórax.

Su yerno Félix y su hija Karla quedaron detenidos, acusados de homicidio calificado. Él fue recluido en el penal de Apodaca 2, y ella en el Centro de Reinserción Social Femenil. El abuelo pasa sus días imaginando cómo será su vejez sin su hermoso nieto.

 

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