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Director Miguel Cantón Zetina
El planificar te hará reflexionar sobre los alimentos que te conviene consumir.

Beneficios de un menú semanal

Planificar tus comidas puede ser la mejor solución si quieres comer saludable.

Planificar un menú semanal significa pensar en, y poner por escrito, todas las comidas que vas a comer durante una semana.

Organizar tu menú te permite ordenarte para tener todas tus comidas preparadas con adelanto, y así evitar agobiarte a última hora porque no sabes qué comer.

Pero si no te gusta recalentar tus comidas y prefieres comerlas en cuanto listas, la idea de planificar un menú semanal es de dejarlo todo organizado para que tus preparaciones sean más ágiles y rápidas.

Es una manera sencilla de tener más control sobre tu alimentación, la manera perfecta para conseguir comer mejor, más saludable y con ingredientes naturales. Además, el tener siempre comida lista en casa evitarás consumir comida rápida y procesada.

Los beneficios de planificar un menú semanal son numerosos y van inclusive más allá de ahorrar tiempo y dinero. De hecho, planificar un menú semanal puede tener muchas ventajas que te ayudan a mantener un estilo de vida saludable.

Veamos todos esos beneficios con más detalles:

 

AHORRAS TIEMPO

Tiempo que usas para pensar en qué vas a comer cada día, que usas para ir a hacer la compra. Con el menú tendrás una lista de la compra y evitarás horas en el mercado.

 

EVITA MALGASTAR

El hecho de tener comida lista en casa que, evitará que derroches dinero en comida comprada. Además, te ayuda a evitar comprar comida en exceso.

 

SABES LO QUE ESTÁS COMIENDO

Al prepararte tus comidas en casa, tienes el completo control de lo que comes y de los ingredientes que usas para preparar tus comidas y conoces la calidad de los alimentos.

 

CONTROLA LAS CANTIDADES

Si organizas tus comidas con un menú semanal tienes el control total de las cantidades que cocinas y que vas a comer.

 

NO DESPERDICIAS COMIDA

Si tienes organización es difícil que se queden ingredientes que se acaban poniéndose malos mientras esperan que encuentres una receta para ellos.