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Avalancha por los vales

Miles de personas que habían perdido sus bienes se arremolinaron en los módulos de Parrilla, Tamulté de las Sabanas, Injudet, Tabasco 2000 y Parque Tabasco para recibir su tan anhelado apoyo.

TABASCO.- No les importó el frío ni las picaduras de mosquitos, pues ya están acostumbrados luego de pasar más de un mes entre el agua a causa de las inundaciones. Eran las 11 de la noche del pasado sábado 12 de diciembre cuando ya los tabasqueños damnificados empezaban a llegar a la entrada del Centro de Convenciones, a la explanada del Injudet y al Parque Tabasco; su objetivo: ser los primeros de los 200 mil en la lista de afectados para cobrar sus vales de 10 mil pesos a partir de este domingo, día 13.

Conforme pasaban las horas llegaban de diversas colonias y rancherías a los los módulos habilitados por el el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Bienestar, para el Operativo de Pago a Damnificados por Inundaciones. Ya habían pasado seis horas y la luz del día se asomaba, fue cuando se pudo captar que no eran un puñado, ni cientos, sino una avalancha de miles de personas que habían perdido sus bienes y que se arremolinaban en los módulos de Parrilla, Tamulté de las Sabanas, Injudet, Tabasco 2000 y Parque Tabasco para recibir su tan anhelado apoyo.

“Llegué ayer a las 11 de la noche, pasamos frío y un mosquitero que no dejaba dormir; pero estamos firmes, el agua no nos tumbó, menos pasar unas horas esperando el dinero que nos va ayudar mucho”, dijo doña Marina de la Cruz, de la colonia Gaviotas.

“Lo que me entreguen no me va alcanzar para mucho, pero ya ni modo, ¿qué le vamos a hacer?, voy aceptar este dinero y a luchar, porque no hay de otra”, comentó el señor Ricardo Bautista. ”Yo desde las 4 de la madrugada llegué para formarme, y ya había mucha gente. Desde esa hora estoy parada, fue hace un ratito que me senté para descansar, pero ya me dio hambre y sed. Ya estoy cansada”, afirmó Herminia Hernández, habitante de Tucta, Nacajuca.

Las horas pasaban, eran ya 10 de la mañana, el hambre apretaba, el sol quemaba. Debajo de un árbol se encontraba un grupo de 10 personas desayunando lo que al parecer eran unos sándwiches, pues desde las 4 de la madrugada arribaron a las instalaciones del Centro de Convenciones Tabasco 2000, el cansancio de estar tantas horas de pie era notorio en sus caras. El calor ya estaba provocando disgusto entre las personas, algunas extendían sus paraguas para protegerse del sol, y lo compartían con otras, descuidando la sana distancia para evitar el contagio de Covid-19, era lo que menos les importaba en esos momento, lo que ellos ya anhelaban era su turno de pasada.

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