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Aprendo a calmarme

A nivel mundial estamos viviendo una situación no imaginada y nunca antes vivida. Desde luego esta eta­pa es un auténtico desafío, las familias con niños pe­queños preguntan ¿Cómo afrontar este momento? El aislamiento, la falta de juego al aire libre y la falta de in­teracción con otros niños puede aumentar la irritabili­dad de los infantes.

La irritabilidad es la respuesta intuitiva ante la percep­ción de amenazas, en este caso los pequeños saben que algo malo está pasando y esto ha traído cómo conse­cuencia cambios en su entorno.

La manera natural de expresar el enfado y la rabia consiste en responder de forma agresiva, los cambios que podemos notar en los pequeños en este periodo de aislamiento son un mayor número de “berrinches” o rabietas, desobediencia o incluso pueden empezar a contestar de mal manera. Sin embargo, responder agresivamente a cada situación no es sano ni seguro.

Por lo tanto es importante enseñar a los niños formas saludables de controlar su ira.

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