Connect with us

Hola, que estas buscando?

Columnistas

Analista

PRESIDENTE 46TH

 

El día 20 de enero tomó protesta como el presidente número 46 de los Estados Unidos de América, Joe Biden. A su lado, la primera mujer que ocupa la oficina de vicepresidente de esa nación, Kamala Harris. Historia pura. Historia que da esperanza, después de cuatro años de una presidencia basada en la personalidad, los arrebatos, las ocurrencias, el racismo y la ignorancia en temas de Estado, de un solo hombre, el hoy expresidente Donald Trump. El 6 de enero, en el asalto al Capitolio por parte de simpatizantes de Trump, los norteamericanos a cargo del statu quo, aquellos poderosos que controlan el poder político y económico, vivieron en carne propia una realidad que afecta sus intereses. Sintieron con toda su fuerza los efectos de la polarización que prevalece en la sociedad norteamericana. La toma de protesta de Joe Biden significa para su país, y para el mundo, una esperanza para que regrese la institucionalidad, la dignidad del poder y la visión de Estado. La polarización en un país nunca lleva a cosas buenas. Nunca. Jamás. No se puede acabar con todo, destruir a todo y todos, con el discurso incendiario de “reconstruir” desde cero. Ese discurso, aunque pegador en las clases más desfavorecidas, no lleva a nada bueno ni a ricos ni a pobres. Cuando se ha seguido a líderes que predican esta narrativa, presentándose ellos como la encarnación de la luz que guiará ese camino, solo se ha vivido a través de la historia, sangre, guerras, enfrentamiento entre hermanos, atraso y pobreza. Eso hizo Donald Trump. Y en el pecado llevó y llevará por siempre la penitencia. Porque aunque hoy, la división es real y tangible, las personas siguen su camino y se olvidan de lo que “ya fue”. La necesidad y la realidad le ganan al idealismo populista, al momento en que el populista se transforma en lo que criticó, cuando repite exacerbados, los actos nocivos que en un principio señaló. No cambia solo un presidente y una vicepresidenta, cambia la visión de Estado. Y deseamos todos, que imperen la institucionalidad, la razón y la recuperación de la dignidad del poder, porque México siempre estará ligado a lo bien o mal que les vaya allá arriba.

Te puede interesar

Advertisement