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Analista

ÓSCAR GÓMEZ CRUZ

GRUPO CANTÓN

 

EL INICIO DE LA FIESTA

 

Comienzan las campañas con toda su fuerza y se medirá el proyecto de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador contra el resto de las personas que no comparten su visión de gobierno. Un hecho sin precedentes en la vida del país, en el que existen dos Méxicos, dos visiones encontradas y al parecer irreconciliables entre chairos y fifís, entre la denominada 4T y lo que ésta califica como la Mafia del Poder. La fuerza de la narrativa del presidente es poderosa, es aplastante. Porque se basa en una verdad que nadie en su sano juicio puede negar: se abusó durante décadas del poder, se robó a manos llenas, se creó una casta dorada de políticos que se enriquecieron, en equipo con los empresarios consentidos de cada seis años. Esto generó un México desigual, donde los ricos son muy ricos y los pobres tremendamente pobres. Ésa es la verdad. Y sin afán de sonar como fanático del presidente, la fuerza de ese discurso no disminuirá en todo el sexenio. A nivel nacional la situación es diversa. Los ánimos comienzan a “calentarse” en zonas del país donde el discurso del pueblo bueno y pobre ya no permea, y las carencias latentes en diferentes materias se hace patentes y generan una molestia natural, en las personas que no sienten que sus necesidades han sido atendidas, por el contrario, sienten que la política de recortes presupuestales en áreas como la ciencia y apoyos a la educación, la eliminación de las guarderías, la cancelación del aeropuerto y muchas otras acciones que atentan contra el libre mercado, la vida diaria de las personas y contra la imagen de México en el extranjero, hacen ámpula. Los ánimos se van a poner muy tensos y situaciones como el enfrentamiento entre el INE, su presidente, Salgado Macedonio y el propio Presidente de la República, representan una alerta roja para la democracia del país. Sin lugar a duda, la decisión política tomada desde el más alto nivel puede determinar el futuro del país y del legado de la presidencia que encabeza Andrés Manuel López Obrador. No es cosa menor lo que sucede, no es pleito de borrachos, no es una guerra de declaraciones. Cada posicionamiento al respecto por parte del presidente y su proyecto, debilitan su posicionamiento ante los electores, que están dudosos de seguir votando por el proyecto de Morena. El tema INE será el más relevante a salvar y entre más fuerte sea el enfrentamiento con miras a debilitar al árbitro, puede pesar en los resultados más de lo que hoy se piensa.

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