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Analista

POR OSCAR GÓMEZ CRUZ

 

 

OPCIONES PARA LA VACUNACIÓN

 

No hay en este momento, una respuesta correcta para evaluar las diferentes estrategias de vacunación que se están siguiendo en cada país del mundo. Lo que hay que apuntar es que obedecen más a la ideología política de los gobernantes, que a estudios económicos, epidemiológicos o de política pública.Uno de los criterios que está siendo privilegiado, es ser trabajador del sector salud, en el cual se priorizan a aquellos que están en la atención directa en las áreas COVID. Otro criterio está siendo la edad, para adultos mayores de 65 años o con condiciones de salud como hipertensión, diabetes, cáncer y otro tipo de enfermedades crónicas. Eso está muy bien, pero pueden analizarse otros criterios, equilibrando factores como equidad, salud y economía.Vacunar a personas esenciales para la vida económica es fundamental para revertir en algo, la estrepitosa caída en la economía y la consecuente pérdida de empleos.Basándonos en ello, si por ejemplo se cuenta con un millón de vacunas disponibles, pueden elegirse diferentes criterios de selección.Privilegiar a los trabajadores del sector salud y educación es obligado.La edad es otro, pero aquí es importante abrir espacios para personas que forman parte de sectores primordiales de la economía, independientemente de su edad. Un ejemplo son los empleados de aeropuertos y aerolíneas, que están en contacto con gente de todo el mundo y su nivel de riesgo es muy alto, ya que si quienes operan los aeropuertos o trabajan en aerolíneas no están seguros, no podrá reactivarse gran parte de la vida productiva.Mismo caso en cuanto a los empleados de plataformas petroleras y minas, por citar algunos ejemplos. Cuidar a los adultos mayores es una responsabilidad social y moral. Pero también lo es el procurar que, por ejemplo, mujeres en edad reproductiva, jóvenes con diabetes, hipertensión o enfermedades crónicas, reciban cuanto antes la vacuna, en virtud de los años de vida productiva con los que aún cuentan. Si se tiene un millón de vacunas, primero se aplica a todo el sector salud. En el segundo lote se dividen las dosis disponibles de acuerdo a cálculos profesionalmente realizados, entre maestros, personas de cualquier edad en industrias relevantes, jóvenes de entre 18 y 50 años con enfermedades crónicas, mujeres en edad reproductiva, personal del sector educativo y adultos mayores. De esta manera se es más equitativo y se atiende la salud orientada a reactivar la economía.

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