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los datos duros

AMLO vs. la hidra del neoliberalismo

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Andrés Manuel López Obrador ha encanecido luchando por transformar a México. Desde joven, este hombre ha sido un infatigable luchador social que ha combatido contra la tiranía. Su lucha para vencer a la opresión siempre ha sido frontal y sin ambages.

Y eso ha enojado a las élites, a los grupos de presión, que no han dejado de denostarlo.

El pueblo, vapuleado, sobajado y saqueado, ha sabido escuchar a este hombre con atención redoblada; la gente sabe que su lucha es legítima. Y como no es posible ignorar su lucha, los dueños de los medios de comunicación han ordenado a sus intelectuales de cabecera salier a combatirlo.

Desde que era Jefe de Gobierno capitalino, su inclinación por el pueblo desencadenó la furia de los poderosos. Los neoliberales, que siempre han contado con inagotables recursos económicos, alquilaron a un ejército de sicarios de la pluma para que salieran a vilipendiar el quehacer político del tabasqueño.

Como muchos saben, el actual Presidente, antes de serlo, padeció la persecución de un nutrido grupo de periodistas lacayos que, esgrimiendo el sable de la calumnia, se lanzaron en su contra. Pero, contra lo que podría creerse, esa guerra no ha terminado, las embestidas siguen vigentes y a la orden del día.

Pero no sólo en los medios de comunicación lo han atacado; en los claustros de casi todas las universidades privadas han ordenado proscribirlo o lapidarlo. En las aulas neoliberales reírse de él ha sido una asignatura que muchos profesores obtusos han cumplido como un deber miserable. Pero López Obrador, que nunca se ha achicado ante los denuestos, continúa firme en su cruzada: ayudar al pueblo, dar la cara por los más necesitados.

Y eso, desde luego, le ha granjeado incontables opositores, entre los que se encuentran los opresores del pueblo y los aviesos dueños de las multinacionales que le han chupado la sangre a México. Y eso tiene una razón: López Obrador ha logrado herir a la hidra del neoliberalismo en pleno corazón.

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