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los datos duros

AMLO, trabajador

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No cabe duda de que el presidente López Obrador tiene una fuerza física impresionante y una fuerza mental inquebrantable. Y esa fuerza, que sólo se construye con tesón, es justo la que le ha ayudado a lidiar con el estrés, con los retos y todos los obstáculos que, a lo largo de su luenga carrera política, se le han presentado.

Quienes piensan que AMLO es un personaje fuera de serie, tienen razón. Quienes acusan que está achacoso, se equivocan por burdos y elementales. Fíjese usted: el Presidente se levanta a las 4:45 de la mañana y, ulteriormente, se reúne con su gabinete de seguridad. Posteriormente, ofrece su conferencia presidencial “Mañanera”. Todo ello de lunes a viernes. “La Mañanera”, que dura alrededor de dos horas, está encabezada por un hombre que está siempre de pie, nunca bosteza y que jamás ha tomado un vaso de agua para aclarar su garganta.

Por si fuera poco, luego de la “Mañanera”, AMLO continúa con reuniones y actos públicos. Los opositores, que tienen una memoria de teflón, olvidaron que López Obrador prometió hacer 12 años de gobierno en seis. Pero él nunca lo olvidó. Y eso es lo que está haciendo. De ahí que su rutina abarque, al menos, doce horas de trabajo diario e ininterrumpido.

Quienes detractan al Jeje del Ejecutivo son, apenas hace falta decirlo, un cúmulo de perezosos y holgazanes que, para escribirlo sin eufemismos, nunca han trabajado. Hay quien pregunta: ¿Se cansa López Obrador? ¿Sus padecimientos de salud lo merman? Muchos suponemos que sí. Pero sólo es una conjetura porque, a decir verdad, nunca lo hemos visto reducido ni decaído. Francamente, se nos ha hecho un hábito verlo y sentirlo tan entusiasta.

Al preguntarle a la gente cómo lo ve, muchos nos responden que lo ven “súper entero”. Y tienen razón. A Calderón se le veía borracho, a Peña Nieto perdido y extraviado en su mundo insulso y corrupto, y a Fox chapuceado, invariablemente, en su ignorancia. Y se entiende que, ante un hatajo de expresidentes que se pasaron sus respectivos sexenios tirados en la hamaca, un personaje tesonero y trabajador como AMLO, al menos, desconcierta.

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