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¡Amárrenlo!

“¡Amárrenlo!”, arengó un espontáneo a la multitud reunida afuera del parque Tabasco refiriéndose a Javier May, secretario de Bienestar, quien ufano y despreocupado, se presentó hace un par de días a ver el borlote armado por él mismo. Sin medir las consecuencias de su arriesgada decisión, el funcionario federal se lanzó al ruedo sin capote. Solo, sin propuesta de solución, enfrentó a la gente enardecida, asoleada al recibir un trato humillante.

Rodeado de afectados por las inundaciones, May se envalentonó y lanzó una provocación: “En los otros 16 municipios no tenemos este problema, porque la gente respeta el día que le toca” y eso calentó al respetable. Le gritaron y le perdieron el respeto con palabras altisonantes. ¿Por qué May encaró a los manifestantes sin tener solución al desgarriate en que se ha convertido la entrega de 10 mil pesos? ¿Por qué provocar de esta forma al pueblo bueno y sabio sometido a tanta desgracia?

No se pone en los zapatos de quienes hasta hace unos días dormían en albergues. Perdieron sus pertenencias, sus viviendas se inundaron, nadie llegó a rescatarlos a tiempo y, en la puntilla de la desgracia, el apoyo generosamente ofrecido por el gobierno se lo entregan como limosna. Vaya ni compasión tiene Bienestar con las personas discapacitadas y de la tercera edad obligadas a asistir.

No se entiende por qué el esmero en sabotear al gobierno de la Cuarta Transformación. Javier no es Andrés Manuel para controlar las masas. Al caudillo se le perdona casi todo, pero no a sus segundones. A May ya le amarraron la aspiración de ser gobernador en el 2024. Alguien en Palacio disfruta ese harakiri.

LA MORRALLA

Entre el agua y el Covid, la definición de candidaturas para el 2021 ha pasado a segundo plano. Dicen quienes saben que hay varios tapados protegidos en la función pública *** Enrique Priego Oropeza mantiene sin sobresaltos el Tribunal Superior de Justicia. Ojalá no pierda el piso como le ha pasado a muchos **** Mañana llega AMLO a su tierra, a ver si pone orden, da un golpe de timón o le sigue la corriente a tanta incompetencia.

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