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Director Miguel Cantón Zetina
Totalmente abandonadas lucen las calles del Poblado C-34 de Huimanguillo.

Aguas negras y fetidez los agobia en C-34

Mientras, Fabián Torruco, hijo del edil, busca ‘hueso’ político haciendo campaña con recursos públicos.

HUIMANGUILLO. La emergencia sa­nitaria le quedó como anillo al dedo al presidente municipal, José del Carmen Torruco Jiménez, quien desde sus inicios se escondió co­brando su jugoso sueldo, abando­nando los servicios públicos y dan­do rienda suelta a su hijo para que busque la sucesión, mientras que la población asustada sufre de la falta de los servicios para una vida digna.

Lo anterior se señala porque en el poblado C-34 alzaron la voz para exigir que el alcalde, se presente a trabajar y a través del sistema de aguas y saneamiento corrijan las anomalías del drenaje. “De nada nos sirve ver a su hijo Carlos Fabián Torruco Dagdug pasearse por las comunidades promoviéndose con los recursos públicos. Eso debe ser castigado”, señaló Manuel, un habi­tante molesto.

Comentan que esta critica si­tuación pone en peligro la salud de los pobladores con los drenajes descompuestos y además se per­sive el.descontrol administratico que puede llevar a la banca rota a la administración pública. Al dejar que manos extrañas usen el recurso establecido para Obras y que no se están haciendo.

Poniédose de acuerdo, los habi­tantes escribieron un documento al alcalde exponiendo lo siguiente: “El motivo de la presente, otra vez la molestia y el llamado, es por que hay muchas familias que ya no aguantan el olor, mal estado y pésimas condi­ciones en las que se encuentran la mayoría de los registros de agua ne­gra del poblado C-34, y es algo que ya las autoridades debieron haber atendido a casi dos años que llevan gobernando”.

 

DESTAPAN LOS CAÑOS

Aunado a la gran crisis económicas que pasan por la pandemia los po­bladores tienen la gran necesidad de destaparlas por su cuenta y han tenido que pagar para medio des­ensolvar y para que las aguas negras salgan hacia las calles y no se inun­den sus patios o casas.

“Es indignante y frustrante so­portar el mal olor de las aguas fétidas que son una fuente de infección”,’ colonos del C34.