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Disonancias

A sangre y fuego

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Mientras escribo estas líneas, una mujer está siendo velada, su cuerpo fue consumido por el fuego en un 90%, era cuidadora a tiempo completo de su hijo, quien padece síndrome del espectro autista y epilepsia.

Hubo denuncias hacia los vecinos, la carpeta de investigación se abrió por las amenazas de muerte que grafitearon en el muro de la escalera del espacio común.

Ellos la acusaban de que las crisis del niño, consistentes en golpes a la pared y gritos, les incomodaba, ella, venía denunciando varias cosas mas: apropiación de los espacios comunes, música atronadora a deshoras, violencia verbal, intimidación, amenazas.

Se llamaba Luz Raquel Padilla Gutiérrez, en un tuit a la policía de zapopan se quejaba del poco criterio de su vecina al enviar una patrulla a su casa para contener una de las crisis de su hijo. “ya quisiera ver a los oficiales contener sin lastimar aun así pedían verlo, vulnerando sus derechos”. Fue su último tuit.

Pertenecía a varios colectivos, uno de ellos llamado Nos toca Cuidar, donde se da voz, asesoría y contención a las cuidadoras de familiares discapacitados. Esa fue su última fotografía.

El ruido es lo que más pueda alterar a un paciente con espectro autista, Luz Raquel hizo varios apercibimientos para que las áreas comunes fueran respetadas, incluso del ruido. Hasta las mascotas eran dejadas en las áreas comunes, sí, por los mismos vecinos.

Ya había sido atacada antes, le habían arrojado cloro industrial lesionando uno de sus senos y aun así, la denuncia no tuvo eco. Las denuncias seguían, por fiestas en la azotea, por tirarle basura en la puerta de su departamento, sin embargo, las autoridades dijeron que exageraba, aun cuando ya había habido un brote de violencia serio. A Luz Raquel le gustaba la pintura, particularmente las obras de Picasso y María Izquierdo. En los días tranquilos disfrutaba pasear con su hijo, un niño de 10 años, sin embargo, la invasión de las áreas comunes se estaba convirtiendo en un riesgo, un día soltaron al pitbull de los vecinos, agresivo por supuesto, y tuvo que hacer una nueva denuncia para poder entrar con seguridad a su departamento, resguardando la integridad física de su hijo.

En un tuit del 17 de mayo denuncia: “Yo hace unos días fui con mi oficio para pedir mi botón porque mi agresor es mi vecino y en la comisaría me lo negaron” hablaba del botón de pánico que requieren algunas víctimas para resguardar su vida. SE LO NEGARON. Ese mismo día escribió “ayuda, mi agresor me atacó con cloro industrial y mi seno izquierdo está mal y las amenazas de muerte son a diario porque es mi vecino mi agresor, ya levante mi denuncia pero no hacen nada para protegerme, tengo miedo por mi vida y la de mi familia.”

El miércoles, el presunto agresor se presentó a declarar, voluntariamente. Las autoridades de Zapopan se apresuraron a decir “ya tenemos a un sospechoso, está declarando”; horas después, el presunto salió rumbo a su casa porque “no se pudo comprobar que estuviera en el lugar de los hechos”.

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