Conecta con nosotros

los datos duros

¿A qué hora gangrenaron el periodismo?

Publicada

en

98 Visitas

Azucena Uresti sigue en el ojo del huracán. La comunicadora no deja de cometer pifias. Las horas pasan y continúa el ominoso silencio en torno al caso de Debahni Escobar. ¿Cómo negar que la cobertura informativa que esta señora dio a la muerte de la joven cuyo cuerpo fue hallado en la cisterna de un motel ha sido vil y carente de ética? ¿Por qué no ha salido a ofrecer una disculpa? ¿Por qué ha callado Uresti? La respuesta podría ser: porque se vino abajo la versión de sus “frends” de la Fiscalía de Nuevo León, que ella difundió y respaldó con tanta vehemencia.

Ahora sabemos que, de acuerdo con la tercera autopsia, Debanhi murió de asfixia por sofocación. El informe final es categórico y refuta la primera causa de muerte: traumatismo craneal profundo. Y elabora otra: “asfixia por sofocación por obstrucción de los orificios respiratorios”.

Pero, más allá del informe, la pregunta es: ¿Cómo es que una periodista, o que se presume serlo, terminó obstruyendo la justicia? Definitivamente hay episodios que terminan revelando que hay muchos personajes siniestros usurpando el periodismo. Y este es el caso. Pero, lamentablemente, no es el único. Infelizmente, la mentira ha suplido a la veracidad que debería existir en casi todos los medios de comunicación corporativos. ¿En qué desgraciado momento de su vida estos “periodistas” le cerraron la puerta a la sensatez y se volvieron tan mezquinos? Porque lo que difunden, hay que decirlo con todas sus letras, no son yerros o simples errores de perspectiva. No. Lo que están propagando son mentiras. Y eso lo hace viles mentirosos. Porque déjeme decirle una cosa: todo mundo sabe que sólo es mentiroso aquel que deliberadamente dice lo contrario de lo que sabe que es verdad. Y yo me pregunto: ¿En qué momento llegó esta gente a gangrenar el periodismo?

EDICIÓN IMPRESA

Tendencia