Conecta con nosotros
6 vistas -

El Tabasqueño

A la mitad del camino

Publicada

en

Estoy a la mitad de camino, he llegado a los 50 años de edad, estoy en la cima desde donde se ve el horizonte de un camino hacia abajo.

Así como disfruté de mi infancia, de la niñez, de la adolescencia y la juventud, hoy me enfilo a disponer de la madurez de los 50. Reconozco que la llegada a este valle, además de abrupta, ha sido dura, algunas veces por marchar con una altivez y otra con timidez que hoy he cambiado por amistad.

Lo bueno de que hoy la gente viva más que en la antigüedad es que se puede cambiar de carácter e incluso de ideología o partido.

Antes, llegar a los 50 era igual a morir, por eso había hombres de una sola pieza. Pero he llegado a la mitad del camino y la vida me ha regalado muchos instantes de felicidad: una hija en la universidad, un hijo que en semanas iniciará su preparatoria y la peque que pronto vivirá una nueva etapa en secundaria.

Una buena mujer enmarca todo, Any que nació de mi costilla como Eva, me hace siempre falta. No se andar sin ella, como dice Sabines: «como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve».

A estas alturas del camino, como dice Manuel Vicent, «la vida ya te ha mostrado sus cartas», aunque no coincido del todo con él en que uno habrá marcado su destino: «Has venido a este mundo a mandar o a obedecer. Serás un vencedor o un derrotado».

Hay quienes nacen para ganar y hay quienes nacen para ayudar a ganar… pero al final la vida empareja todo. Sacrificar también tiene recompensas y esta mitad del camino servirá para eso. No tengo dudas.

Por mucho que desde la cumbre de la edad se visualice con añoranza la juventud, no hay tiempo para nostalgias, hay que apretar el paso. Media vida espera para consolidar lo que haga falta. Emprender no asusta.

La clave está en la marcha: buen paso y constante. En esta carrera meter el spring es la muerte. Hay que apreciar la brisa, los árboles con los cotorros en sus ramas por las tardes, la familia.

Triunfar no es sólo hacer dinero, se trata de ser feliz, aunque sea como dijo Borges: por instantes.

EDICIÓN IMPRESA

Tendencia