MANIFIESTO

Núñez, entre la verdad y engaño


José Chablé Ruiz

Hace seis años, el gobierno granierista enfrentaba en el sector salud estatal una crisis hospitalaria y la exigencia de pago de proveedores, logró solventar el pago de salarios, prestaciones y aguinaldo de la burocracia en los últimos tres meses del 2012.
 
El gobernador Andrés Granier Melo dejó una deuda pública autorizada por el Congreso del Estado por más de 4 mil 500 millones de pesos, aunque el gobierno nuñista en los primeros meses del 2013 refería que había dejado pasivos superior a los 20 mil millones de pesos. (Excelsior  07032013).
 
Inimaginable que los tabasqueños padeciéramos seis años después una crisis financiera no como la granierista sino ¡peor!, debido a que quien gobernaría por seis años los destinos de Tabasco, se había “preparado toda su vida” para ser gobernador, pero además su biografía como político y servidor público era de una conducta intachable, proba, honesta, inteligente, de eficiencia.
 
Qué le pasó a Arturo Núñez Jiménez en los últimos cinco años, diez meses y nueve días que lleva como gobernador de Tabasco, nadie sabe. Dos de sus colaboradores que son amigos personales de Núñez, me comentaron que por ser un hombre bueno vive una tragedia más grave que la de Granier, y “en el pecado se lleva la penitencia”.
 
Operador político eficiente, que presumía que ese talento le serviría para hacer un buen gobierno, Núñez rendirá el próximo domingo su último Informe de Gobierno, con un escenario en el que priva el sospechosismo de corrupción y quebranto en las finanzas públicas, en donde todo apunta que el responsable es su secretario de Finanzas, Amet Ramos Troconis.
 
A Granier se le acusó de beneficiar a sus amigos. Con Núñez, hay la presunción que no benefició a los que lo llevaron a la gubernatura, sino a los mismos de siempre y a los enemigos históricos del nuñismo.
 
Núñez debe una explicación a los tabasqueños sobre qué pasó en su gobierno. Tiene la oportunidad de reconocer el domingo que se equivocó y que va a castigar a los funcionarios desleales.