VECTOR X

Se repite la historia


Luis Antonio Vidal

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN NO PUEDE SUJETARSE AL GUSTO O AFEITE DEL GOBERNANTE.
 
“Quebré por las deudas que me dejó el gobierno de Granier; pero no fue el químico, fue Sáiz”, dice al reportero un empresario venido a menos, con un perfil de medio pelo después de ser próspero en su negocio.
Lamenta su situación y advierte el riesgo que ocurra lo mismo al final de la actual administración, a como se vislumbra.
La crisis financiera estatal no tronó en el último bimestre del sexenio, como ocurrió con el químico, sino un año antes, a finales del quinto año de Arturo Núñez.
Con razón justificada, proveedores se truenan los dedos porque les deben facturas de casi todo el año. Y los servidores públicos, por su parte, andan con el alma en un vilo pues nada está seguro, ni los aguinaldos ni las quincenas de fin de año ni otras prestaciones.
 
Si las otroras intocables partidas para sueldos no aparecen y la liquidez se ha complicado en los últimos meses, más en penumbras anda la situación de los empresarios cuyos negocios acumulan pasivos insostenibles.
 
No existen, al sol de hoy, noticias sobre la autorización solicitada a la SHCP para que el gobierno estatal pueda disponer de una parte de los recursos obtenidos vía el empréstito para el nuevo sistema de justicia penal.
 
Ni eso.
No aguantan vara
 
Informaciones recientemente publicadas por el diario Tabasco Hoy sobre el desempeño de algunas presidentas municipales ha erizado la piel de los recién llegados a los cargos.
 
Primero, el tema de las camionetas de lujo usadas por tres alcaldesas desató la indignación de sus seguidores y la justificación de algunas en el sentido que no son propietarias de los vehículos, pero los usan y presumen opulencia.
 
Ayer, el alcalde de Centro, Evaristo Hernández, reaccionó de manera inapropiada a la nota sobre la vejez del dragón.
 
La libertad de expresión no puede sujetarse al gusto o afeite del gobernante.
 
Muchos alcaldes vienen de la comodidad de la oposición donde tundieron a sus adversarios. Hoy están detrás del escritorio. No es lo mismo ser garrote que piñata. Hay que aguantar vara.