SOBRE LA LINEA DE JUEGO

Un domingo sangriento


Arturo Vazquez

› El domingo pasado fue una mancha mas al tigre para el futbol mexicano; ya que lo sucedido en las postrimerías del clásico norteño entre los Tigres-Monterrey, lastimosamente se está hablando de más de extracancha que lo desarrollado dentro del terreno de juego, qué decir que aparte los jugadores de ambos equipos no ofrecieron un buen espectáculo; por lo tanto se está gastando mucha tinta lo que sucedió a los alrededores del estadio Universitario, casa de los felinos, una violencia que se ha dicho hasta la saciedad en este espacio que no puede ser, unos atacando al trabajo arbitral y otros dejándose llevar por la pasión estúpida que no sabe distinguir lo que es el deporte con sus bajezas e ignorancias, se les hace fácil insultar y proliferar tantas babosadas que sólo existen en sus pequeñas cabecitas, no les da más que para eso; hoy un inocente está pagando las consecuencias, sin deberlas ni temerlas, y las autoridades tienen que poner atención en ésto, porque si hoy se está lamentando la salud de una persona pudieron ser más, no es posible que Enrique Bonilla declare a titulo personal que fue un pleito de pandillas, ¿y él cómo sabe? ¿Que acaso pertenece al FBI o a la CIA? Él, como autoridad principal de la Liga MX, tiene que exigir y garantizar la seguridad de los verdaderos aficionados que asisten con su familia a apoyar a su equipo favorito.

Los que viven de su pasado

› Hoy en día se debe saber usar las redes sociales, utilizarlas con fines positivos, si te vas a dedicar a perder el tiempo a lo buey pues mejor ocúpate y haz algo provechoso en tu vida; y no demuestres tu cultura opinando en cuestiones que ignoras nomás porque golpeaste la pelotita en buena forma, pero nada mas pues hasta ahí porque no trascendiste en lo deportivo, conste, y abogues por un silbante que llegaba ahogado de alcohol a los estadios y que sus designaciones profesionales los tiraba por el borde de la basura; y consideras como el "salvador" o "ejemplo" de la juventud, ver para creer.