Purgatorio

Los compadres de Peña Nieto...


Juan Manuel Juárez

(Primera de dos partes)
 
HISTORIAS DE PALACIO.
 
El que está por terminar, a Dios gracias, es el sexenio de los compadres y la corrupción más grotesca y escandalosa de que se tenga memoria.
 
Bajo la lupa lopezobradorista está, entre otras, CAPUFE y su director general, Benito Neme Sastré. Se investiga desde contratos de servicio y concesiones, hasta los oscuros manejos del cobro de peaje en donde se presume hay irregularidades del tamaño del boletaje doble y otras chuladas por comprobar. Peña Nieto pasará a la historia por sus excesos y su cinismo. Intenso y fiel, sin reservas, con sus amigos y compadres.
 
Hoy hablaremos de los compadres, y en particular de uno, Benito Neme Sastré, por ser tabasqueño de nacimiento, que no de raigambre. Hijo del exgobernador Salvador Neme Castillo.
 
Para empezar, déjeme le cuento que un cercano colaborador nemista (creo que dolido y traicionado) dice sin tapujos que es falso de toda falsedad que Benito hubiese pretendido saltar de CAPUFE a la candidatura priísta de Tabasco.
 
“Fueron sólo fintas, cortinas de humo para taparle el ojo al macho ”.
 
Y fundamenta:
 
“Benito no es ni ingenuo ni bruto. Si algo le distingue es su habilidad para los negocios, más que para la política”.
 
Quienes llegaron a pensar que Benito le disputaría la candidatura a Gina Trujillo, y que dejaría la caja chica de su compadre (de la que él ha sido generosamente recompensado) es por ingenuidad o complicidad, o de plano no conocen el fondo de la olla o simplemente fueron comparsas de una farsa, como las comelitonas en los cumpleaños de su compadre Hernán Barrueta, que sirven para dos cosas, grillar y beber. Bueno, también comer.
 
“Es más- agrega mi fuente -, si alguien supo a tiempo lo que le esperaba al PRI fue él, al igual que los muy allegados al Presidente Peña”.
 
Benito jugó con el rumor de “ahí viene el lobo”, por que le convenía tener un distractor para que no voltearan a ver “el súper negocio” llamado CAPUFE, en donde se dió el lujo, en los días que antecedieron a la elección, de aumentar las cuotas de peaje sin aviso alguno.
 
Para darle una idea, en 2014, Neme dispuso que CAPUFE le otorgara el sistema automatizado de peaje, que conocíamos como IAVE, a una nueva empresa. Fue un acto arbitrario, a “rajatabla” y sin importarle el tamaño del escándalo.
 
De ésto, claro que estuvo enterado y “de acuerdo” su compadre, pues se trataba de cambiar de empresa por otra que si bien no tenía experiencia en el asunto, el dueño no sólo era un amigo más del Presidente Peña, -Roberto Alcántara-, sino era o es propietario de uno de los más grandes consorcios del transporte terrestre. En fin, se trataba de mejorar sustancialmente el “negocio” a costa de los que usan IAVE.
 
El olor a dinero, muchísimo dinero, se esparcía por todas partes. Los conflictos de interés estaban a la vista, pero qué caray, pa´ eso es el poder ¿ o no compadre...?
 
Cuenta que en agosto de aquel año se dio a conocer que la testigo social de la licitación había señalado múltiples irregularidades para favorecer a la empresa de Alcántara.
 
Pero el habilidoso abogado ( Benito Neme) negó todo. Dijo que estaba dispuesto al escrutinio que fuera, y que la testigo social había actuado mal. Prometió transparencia.
 
Tiempo después, la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad solicitó a CAPUFE la documentación presentada por los participantes en aquella licitación. Y en respuesta a esa solicitud de información, el 26 de mayo de 2016 la Unidad de Transparencia de CAPUFE notificó “la disponibilidad de la información solicitada”, y para seguir haciendo tiempo solicitó más copias. Estas costarían 29 mil pesos. Se hizo el pago y se fijó el 5 de julio para recoger las cajas. Pero ¿qué cree?: Una noche antes se aplazó la entrega para el 11 de julio, alegando “el gran volumen de información”.
 
El 11 de julio, cuando llegaron por los documentos en CAPUFE les dijeron que siempre no. Que el Órgano Interno de Control había dicho que no. ¿Por qué? pues porque él quiso y porque puede. Y ordenó se reservara “por sus pistolas” por tres años.
 
Tres años, en los que Benito Neme hizo correr la voz de que quería ser gobernador de Tabasco. Fue un choro mareador de tres años, donde invirtió algunos miles para seguir ganando millones. Fue por eso y solo por eso, que usó a un “puñado” de seguidores para hacer un montaje de una precampaña que nunca existió y que le dio tiempo, en cambio, de seguir defendiendo el negocio. ¿Será que le alcance el tiempo para esconder la licitación en la que ganó un ilustre mexiquense, amigo del gobierno? ¿Podrán demostrar en el terreno de los hechos que no hay desvío de recursos en el cobro de casetas? Continuará...NOS LEEREMOS EN OTRO PURGATORIO, SI DIOS QUIERE.