ANALISTA

Palancas para el desarrollo


Óscar Gómez Cruz

La alineación de elementos políticos y sociales auguran grandes oportunidades para esta entidad durante los años por venir.

Tanto el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, como el Gobernador electo, Adán Augusto López Hernández, son tabasqueños y comparten colores, además de proyecto.

Las opciones son diversas, sin depender del petróleo, como hasta ahora ha sucedido; debe evitarse el error de depender únicamente de él y sus industrias relacionadas, porque cuando se frena este sector, se paraliza el estado y la región.

La ganadería hizo grande a Tabasco. Hoy, una nueva generación de jóvenes con preparación específica en agronomía y administración tienen la posibilidad de diseñar modelos de negocios poderosos, donde no se saque el ganado únicamente a pastar y engordar.

Hoy, la ganadería depende de generar una cadena de valor aprovechando cada parte de la misma, para ser más rentables y efectivos, pero entendiendo que el todo es más que la suma de las partes, al momento de hacer diseño de estrategia de negocios.

La agricultura y nuevamente las cadenas de valor que se estructuren para producir, procesar, envasar y encontrar nichos específicos a nivel mundial para comercializar productos, ganando más margen por menos volumen, son necesarias para detonar la economía local.

El cacao tabasqueño y el trabajo de un grupo de empresarios que aman lo que hacen, es un ejemplo de ello. Con los apoyos adecuados por parte del Gobernador López Hernández y del Gobierno Federal, el chocolate tabasqueño y por ende mexicano, puede competir en las grandes ligas mundiales. Ya hay mucho avance, se requiere más impulso, sin que ésto signifique que les regalen dinero. Se trata de retirar trámites, acercar inversionistas nacionales y extranjeros, abrir mercados y otorgar financiamiento justo y oportuno.

Sólo así se pueden detonar industrias locales que generen empleos estables y bien pagados. Los milagros suceden cuando se toman acciones concretas.