ACTIVISTA

Primera infancia


Rosalinda López Hernández

Hace algunas semanas, los candidatos Presidenciales han suscrito el “Pacto por la primera infancia”, una iniciativa conjunta entre organismos civiles, iniciativa privada y la Unicef, para establecer esfuerzos conjuntos para generar una conciencia social sobre la importancia de la primera infancia, que va desde la concepción hasta los cinco años de edad.
 
En esta etapa se desarrollan las capacidades físicas, intelectuales y emocionales, que son determinantes en las etapas posteriores de vida.
 
Según expertos, ésto se debe en parte a que las conexiones neurológicas se desarrollan de manera acelerada los primeros años de vida, asociándose a características propias como el lenguaje, la memoria, la toma de decisiones, la capacidad de raciocinio y la solución de problemas.
 
En otras palabras, si tenemos problemas de aprendizaje, comportamiento social o un patrón de enfermedades en la temprana juventud y adolescencia, se debe en gran manera en lo deficientes que como sociedad y como gobierno, hemos podido alimentar, nutrir, cuidar, y potenciar las capacidades y habilidades de los menores de cinco años.
 
En nuestro país, las cifras relativas a la primera infancia son preocupantes: más del sesenta por ciento de niños menores de cinco años son pobres, 13,6 de cada 100 menores de cinco años padecen desnutrición crónica y casi 23.3 de cada cien padecen anemia; un poco mas de la mitad (52.2%) de los infantes de un año de edad no recibieron todas las vacunas recomendadas en el plan nacional de vacunación, el 13 por ciento de los menores de un año no cuentan con acta de nacimiento, en seis años (2010-2016) 1237 niños menores de 5 años fueron asesinados; por mencionar algunos datos.
 
A veces tenemos la idea de que los niños son el mañana, para protegerlos y abonar a su desarrollo, hoy más que nunca debemos admitir que los infantes son el presente de nuestro país.