Teléfono rojo

Diplomacia al amparo Trump


El punto de quiebre fue el 31 de agosto de 2016. Ese día el gobierno mexicano entró a la contienda electoral de Estados Unidos, tendió la mano al candidato republicano Donald Trump y recibió el rechazo de la demócrata Hillary Clinton.

De ahí a las elecciones de noviembre siguiente, hubo fricciones, la renuncia de Luis Videgaray a Hacienda, muchas dudas y recaídas del peso mexicano. La asunción de la Casa Blanca, en enero de 2017, generó ciertas expectativas, el regreso de Videgaray al gabinete, la esperanza de un nuevoTLCAN.

La administración trumpista ha sido singularmente agresiva con México y hoy, con un muro en construcción y la vista puesta en otro lado, Washington no tiene como prioridad a su vecino del sur. Pese a todo, la diplomacia mexicana persiste en seguir cercana a Donald y trata de complacerlo con respaldo a su política internacional e iniciativas antaño imaginables.

DE NORCOREA A AMÉRICA LATINA

La siguiente sorpresa fue una decisión audaz.

El 7 de septiembre de 2017, con Luis Videgaray como canciller, México declará persona non grata al embajador de Corea del Norte, Kim Gyong Gil.

La razón, según el boletín oficial: El rechazo mexicano a la actividad nuclear de esa nación porque "significa una franca y creciente violación del derecho internacional y representa una grave amenaza para la región asiática y para el mundo".

Así se envió un mensaje de amistad con Donald Trump, quien escalaba su guerra verbal con su homólogo norcoreano Kim Jong-un y amagaba con destruir ese país. Pero de la guerra pasaron al amor y hoy ambos ya se reunieron, sofocaron todo riesgo de incendio y se han invitado para visitas recíprocas en fecha próxima.

¿Y México? Pues solo, sin el reconocimiento de Trump. Y mientras todo mundo critica al presidente estadounidense, él hace política de alto nivel, se lleva la parte sustancial del espectáculo futbolero -60 de 80 partidos del Mundial del 2026- y le deriva a México sólo 10 encuentros.

Su política exterior sí funciona mientras México se distancia de América Latina, su entorno natural.