ENTRE LETRAS CHIQUITAS

Nuestro ego más grande


¿Lo has pensado? ¿Cuál es nuestro ego más grande? Y digo "nuestro" porque creo que somos un grupo de personas compartiendo el mismo conflicto interno que no podemos terminar de descubrir, entender y aceptar. Pasan los años y crecemos, maduramos, aprendemos y luchamos por mejorar, aunque algunas piedras del camino se aferren a nuestro piso y también nos dé miedo brincarlas, lo intentamos como parte de la vida con el fin de lograrlo más temprano que tarde.
 
Queremos ser mejores que ayer y que hoy, la mejor hija, el mejor hermano, la mejor mamá o el director más reconocido, queremos ser "el más fuerte" en todos sus sentidos: emocional, laboral y espiritual; y no lo digo como un deseo en la búsqueda de "máxima felicidad", porque estoy segura de que la felicidad se encuentra en las cosas más sencillas, en las personas más cercanas y en algunos lugares escondidos, lo digo como un deseo de reconocimiento, afecto y valor convertido en ego: el amor. No me malentiendas, el amor es el sentimiento más grande y pleno que tenemos, por eso se convierte en nuestro ego más grande, porque cuando alguien no está dispuesto a elegirnos como amigo, pareja o como familia, hacemos una lista infinita de los por qués; encontramos los espacios vacíos donde no hemos sido "los mejores", y nos aferramos a serlo esperando un cambio, porque nuestro ego no nos permite "no ser".
 
¿Y cuándo sí lo tenemos? Cuando las personas que elegimos nos eligen y encuentran en nosotros todas las cosas buenas que esperamos que vean, nos maravillamos pensando que sí somos lo mejor que podemos ser para alguien, para algunas personas o para muchas más. Encontramos en el amor del otro el amor que queremos sentir por nosotros mismos. Nuestro ego más grande es el amor que no tenemos, y el que sí tenemos también.


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