Altavoz

Micrófono ensangrentado


Cuando se asesina a un periodista se lastima a toda una sociedad. Un comunicador social, un periodista, es la voz y la conciencia del pueblo, por eso el crimen contra Juan Carlos Huerta conmociona, duele, lastima enormemente a Tabasco y a México.

No atentaron contra cualquiera. Huerta era una de las voces más escuchadas en la radio en Panorama sin Reservas, primero en Grup ACIR y luego en la 620 del AM con Sin Reservas, además Juan Carlos era la voz estelar de uno de los noticieros de televisión de mayor rating en Tabasco y en el sureste del país, Noti 9, del Canal 9 ó Teleemisoras del Sureste.

Ya era costumbre escucharlo al medio día y verlo por la noche, era una voz crítica, despiadada, muchas veces demoledora. El fantasma de la violencia se apodera del país y uno de los gremios más lastimados y golpeado ha sido el de los periodistas.

Tan sólo en lo que va del año 2000 al 2018, en México se han documentado 108 crímenes contra comunicadores. 48 en el sexenio de Felipe Calderón, 22 con Fox y 43 en el de Peña Nieto. En 2007 fueron ultimados 11 comunicadores.

En este 2018 van cuatro. Los casos más sonados han sido los de la corresponsal de la revista Proceso en Chihuahua, Miroslava Breach, y el del corresponsal de La Jornada en Sinaloa, Javier Valdés, quien justo ayer 15 de mayo, que se cumplía un año de su homicidio, por azares del destino le tocó a Juan Carlos Huerta en Villahermosa, Tabasco.

Con tristeza recordamos al compañero de esta casa editorial, Rodolfo Rincón Taracena; al locutor El Padrino Fonseca, y al dueño de la XEVX, Moisés Dagdug Lutzow . Juan Carlos, de 47 años, era un apasionado de su profesión.

Disciplinado, emprendedor, bohemio, soñador. ¿Qué periodista no lo es? Además, era maestro de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UJAT. Tenía un estilo muy peculiar para conducir, entrevistar, comentar, analizar la noticia del día. Por eso era polémico.

Era directo, radical a veces. Esa fue la razón de su éxito. No era del montón. Una de sus grandes virtudes que lo eternizarán en el recuerdo y en el tiempo es su don de la amistad. Se quitaba la camiseta y era amigo de sus amigos. 

Juan Carlos siempre tuvo el más grande estímulo entre el gremio: la envidia. Muchos lo ofendieron. Él, incólume, nunca respondió a los ataques. Iba a lo que iba, a lo suyo. Ojalá y su crimen no quede impune, y lleguemos a la verdad.