MANIFIESTO

Crimen que silencia


José Chablé Ruiz

Qué decir, expresar, escribir sobre el condenable asesinato de Juan Carlos Huerta Gutiérrez. Sólo circunscribir el crimen en el escenario de la amenaza latente que hay en contra de los periodistas del país, que en lo que va del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto son 43 los comunicadores, incluyendo a Juan Carlos, los que han sido asesinados.

Tenía la creencia de que el infortunio no alcanzaría al gremio periodístico de Tabasco. Que en el edén del sureste no se darían los ataques y atentados como ocurre en Chihuahua, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas; estados donde del año 2000 al 2017 fueron asesinados 85 periodistas, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Que en Tabasco no se daría una ejecución de un periodista porque atiende más hechos de carácter político-partidista. Sólo los notarrojeros publican hechos relacionados con el crimen organizado, consignan la información sin ahondar más en los escenarios, precisamente por los riesgos y peligros que se corre al investigar ese tipo de hechos.

En el edén había garantías para el ejercicio periodístico, que ni los que se meten en la vida privada de políticos y particulares son tocados por la ley, como acción reparadora de daño moral.

El asesinato de Juan Carlos Huerta Gutiérrez enrarece y agrava más el clima de inseguridad en la entidad, porque conlleva un mensaje subliminal para quienes nos dedicamos al periodismo profesional, de que ya no se puede escribir o decir todo, so pena de correr algún riesgo físico, ya que la amenaza es real.

Confiemos en que la Fiscalía General del Estado esclarezca totalmente el asesinato de Juan Carlos Huerta. Por el bien de Tabasco, tiene que ser con una verdad jurídica sin "sospechosismo". Que el esclarecimiento sea convincente para todos.

Sin pretender ser alarmistas o catastrofistas, es mejor poner "las barbas a remojar" porque no es impredecible como cerrará el gobierno nuñista.