CURUL 36

Linchamiento: foco rojo


La exasperación lleva a tomar decisiones desesperadas que en vez de solucionar problemas los pueden complicar. Es cierto que hay delitos y que tienen muy molesta a la población, porque parece no haber quien pueda detener a la delincuencia. Pero eso es una cosa, y otra tomar justicia por propia mano.

Lo ocurrido en Tamulté de las Sabanas no puede tener satisfecho a nadie, mucho menos a los tamultecos. Es simple: haber privado de la vida a un individuo que supuestamente intentaba robar una moto no solucionó el problema de la inseguridad. No es la vía, por más que desahogue impulsos del momento.

Lo que sí debe servir ese caso es para que de una vez por todas autoridades y ciudadanos se constituyan en un mismo eje para enfrentar el problema de fondo. Si después de lo que pasó no sucede nada, no ocurre algún cambio cualitativo entre autoridades y sociedad, será un foco rojo de indolencia o franca indiferencia de las autoridades. Pero la comunidad de Tamulté de las Sabanas también tendrá que revisar su agenda social, porque los propios delegados de la zona manifestaron que gente alcoholizada le quitó el detenido a la Policía y luego le prendieron fuego. ¿Así nada más? ¿Y los niños y jóvenes que veían la escena terrible? ¿Nadie tiene autoridad moral para poner orden entre los suyos? ¿Qué grado de alcoholismo existe ahí que son capaces de tales niveles? Y las autoridades, ¿por qué no pidieron refuerzos para evitar la tragedia? ¿Alcoholizados pueden más que las corporaciones?

Las preguntas no son recriminaciones sino puntos de partida para el análisis que permita ubicar la realidad en su justa dimensión, para actuar y evitar nuevos casos de linchamiento. Son situaciones que nadie desea y que, al igual que los actos delictivos, todos queremos evitar.

 

SÍ HAY HÉROES

Sí existen héroes y traen capa blanca, uno de ellos se llama José Aguilar Romero, cirujano que logró junto a un equipo médico injertarle la mano al ex rector Ramón Figueroa Cantoral; un especialista que ya ha participado en la CDMX en otra cirugía exitosa, por cierto, no tiene un empleo fijo. Ironías de la vida.