Desde el averno

¿El campeón de Exatlón, ahora con mánager?


Daniel Bisogno

Reglas básicas de la conducción

¡Agárrense, gárgolas infernales! Monstruos de dos cabezas, que ya estamos Desde el Averno con todo lo que sucede en la asquerosa farándula, y hay de todo y para todos. Lo primero que hice ayer cuando me encontré a mi querido Brandon Peniche después de su debut como conductor en Mexicana Universal fue decirle que le tenía que bajar un poco a la autosatisfacción amorosa, porque a la hora de entrevistar a las participantes le temblaba durísimo la mano. Además, si Brandon es derecho, le tenían que haber puesto a las participantes del mismo lado y no del lado izquierdo, porque al tener que acercarles el micrófono, con su propia mano se tapa a sí mismo y queda de perfil hacia la cámara. Reglas básicas de la conducción, si el entrevistador es derecho y él le va a poner el micrófono el entrevistado, va del lado derecho; y si el entrevistador es zurdo, el entrevistado va del lado izquierdo. ¿Qué pasó ahí con la dirección?

 

Ya se anda poniendo celosa, ¡ni aguantan nada!

Por cierto que mi Brandon me platicó que la gente le comentó que como que se acerca demasiado a las participantes, como si les estuviera arrimando el chifonier o como si trajera ganas de pasearles la tarjeta por el cajero, cuando él sería incapaz. Hasta su vieja, mi querida Cristal, hija de Sharis Cid, ya se anda poniendo celosa, ¡ni aguantan nada! Por cierto que caminando por aquí por el pasillo de Azteca me acabo de encontrar a mi querida Michelle Vieth, hermosa, emocionadísima con su obra de teatro La Señora Presidenta, que le está yendo muy bien en cartelera. Andaba por aquí porque fue de invitada al programa Club de Eva y me enteré por ahí que en una de esas la dejan de conductora ya de fijo, cosa que harían muy bien, pues les hace falta una con las características de mi Michelita Vieth, sabrosona, simpática y mamá joven, ¿a poco no?

 

Se suben en un ladrillo y se marean

Lo que no me dejó decir la Chapoy: Figúrense que ya estábamos en tratos para que el niño Ernesto Cazarez, triunfador de Exatlón México y que por cierto quiere hacer una carrera en la televisión, para que entrara a hacer primero una sección de deportes extremos para la revista dominical que estamos haciendo, Mercado Azteca, que por cierto cada vez nos está yendo mejor con mi querida Bety Monroe y un servidor, y luego la intención era foguearlo para que aprenda en la medida de lo posible a conducir, pero como es la vida, se suben en un ladrillo y se marean: el niño trae ya mánager, quiere las perlas de la Virgen y la verdad es que tiene mucho potencial, está guapito, con buen cuerpo; pero si lo aprovecha estos cinco minutos de fama para intentar hacer una carrera sólida, en unos días se le habrá olvidado al público para siempre. Yo ya hablé con él pero sus 18 años me lo tienen apendejado. He dicho.