La Conciencia del Amor

La vida es una oportunidad


Haydeé Colín

Podemos decidir cómo vivirla y cómo sentirla. Equilibrio, paciencia, cordura, sencillez, humildad, comprensión, amor... podría seguir buscando más palabras que indiquen los buenos sentimientos que se requieren para llenar el alma y vivir felices... Es tan fácil hablar, dar consejos, decirle al otro qué y cómo le haga para sentirse bien, pero fijarse en lo que uno mismo hace, piensa y dice es el problema principal de todos los seres humanos, mantener a raya al ego del pensamiento es sin duda alguna uno de los más difíciles propósitos a los que nos enfrentamos los hombres, y ¿sabes por qué? porque el ego se esconde en el lugar más difícil para ser encontrado está dentro de ti, en tu interior, es nuestro compañero eterno, nuestra consciencia, nuestra esencia, imposible de separar, difícil de olvidar, impredecible, es el camuflaje de nuestros pensamientos. Todos los conflictos humanos (violencia, guerra, incomunicación, injusticia, desastres biológicos y ecológicos) surgen del ego, haciendo del ser humano una persona envidiosa, desequilibrada, egocéntrica, odiosa, rencorosa, codiciosa, soberbia, narcisista y agresiva, que reemplaza el amor puro por el amor ególatra llevando al hombre a perderse en el egoísmo, la corrupción y la ambición que lo lleva a la búsqueda del materialismo desmedido. Todo acto humano que busca su bienestar sin pensar en los demás es originado por el ego. Si tus actos se basan en la búsqueda de tu bienestar sin pensar en las demás personas estás permitiendo que el ego dirija tu vida. No confundas ego con amor propio, el amor propio no excluye el bienestar de los demás, es la base desde la que podemos amar a otros, el ego es, por el contrario, egoísta.