PRESIDENTE IAP

Ciudad del Cabo, primera ciudad sin agua


Juan Antonio Filigrana Castro

Ciudad del Cabo es la segunda ciudad más poblada de Sudáfrica después de Johannesburgo, que es la capital. Es famosa por su puerto, y también el destino turístico más importante de África.

Se desarrolló originalmente como estación de abastecimiento para los barcos de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, que viajaban a África Oriental, India y Asia, trescientos años antes de la apertura del Canal de Suez.

Tiene una población estimada de 4.5 millones de habitantes, equiparada a Guadalajara y Monterrey en nuestro país, y es la única gran ciudad gobernada por la oposición en Sudáfrica.

Ocupa el lugar 85 entre las 215 principales ciudades del mundo. Por su nivel y calidad de vida es la primer ciudad de África en obtener este status. Su actual alcaldesa, Helen Zille, fue nombrada la mejor alcalde, por su gestión que ha permitido el crecimiento del PIB a 12%, la delincuencia descendió en 90% y el desempleo cayó del 21 al 18%. En síntesis, una ciudad bien gobernada y floreciente hasta hace unos meses.

Sin embargo, el cambio climático que está viviendo pone en riesgo su viabilidad como gran ciudad por la escasez creciente del agua. La gran sequía que comenzó a vivir por la falta de lluvia ha provocado que sus presas estén casi secas, 20% de su capacidad, lo que ha motivado la crisis más severa que hay, conocida como "el Día Cero", es decir, en sólo 60 días, que será el próximo 12 de abril, la ciudad se quedará sin agua. Los grifos de cada hogar no generarán una sola gota de agua.

El gobierno de la ciudad ha prohibido lavar coches, regar jardines, utilizar agua para piscinas, con estas medidas de emergencia se pone en riesgo su viabilidad de gran ciudad y principal destino turístico del continente africano.

En la próxima colaboración abordaremos la dramática situación que obliga a la alcaldesa a tomar decisiones extremas como la que ella misma ha declarado públicamente, al exponer que sólo se ducha dos veces a la semana ante esta crisis que es alarmante, y que convierte a Ciudad del Cabo en la primer urbe en el mundo en vivirla.