Desde el averno

Simplemente El César


Daniel Bisogno

Hay que aguantar la carilla

¡A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César! Y no cabe duda que mucho es de este César que les voy a platicar, o desde El campeón de campeones, Julio César Chávez, que este domingo estuvo de padrino en el programa que acabamos de estrenar en Azteca Uno, los domingos a las dos de la tarde, DeporTV en Mercado Azteca, y tuve la oportunidad de platicar con él un buen rato, cosa que me llenó de inmensa alegría y emoción, pues yo soy fan de hueso colorado desde chavo, ¿quién no se emocionó con las peleas de Julio César Chávez? Bueno, pues tenerlo de invitado y poder platicar con él, así de cerca, de cuates, fue una verdadera maravilla, desde que llegó estaba ahí sentadito, claro que yo vi que se le iban los ojos con mi amada Betty Monroe, así que se la llevé y nos sentamos a platicar, llegamos y le dije: "Mire a quien le traigo mi campeón", se le iluminaron los ojos claro está, y yo todavía bromeando le dije: "Mire, gallina vieja hace buen caldo", ¡se zurró de la risa!

 

Se soltó llorando

Claro que a mi Monroe no le gustó mucho mi comentario y con justa razón, pues además de que está jovencísima, está hecha un verdadero bombón, pero yo tenía que romper el hielo y fue el camino perfecto, pues el campeón se quedó horas platicando con nosotros, no sin antes decirme mientras se carcajeaba, "no te aguantas pinche Bisogno", con decirles que hasta me dijo que mejor hubieran puesto en el papel de su primera esposa a la Monroe, que así era su vieja de grandota y bien servida, y no porque mi Marcelita Guirado no sea una espléndida actriz y no esté bellísima, sino porque el personaje físicamente se podría haber parecido más a mi Betty, y hablando de la serie me contó que anda tenso por el estreno, pues resulta que le parece que está muy fuerte, de hecho nos contó que en el capítulo donde lo meten por primera vez a una clínica de desintoxicación, aunque él dice que no era clínica, sino más bien un anexo, que es como una granja, de plano se soltó llorando y no lo pudo seguir viendo, pues recordó que en cuanto llegó, él pensó que lo iban a poner en su cuarto, con su tele y así a desintoxicarse y al paso de un mes salir, y después seguirse drogando y regresar a la fiesta, pero cuál fue su sorpresa, que al entrar lo recibieron con reverendos chingadazos público querido, entre más de veinte personas golpeándolo y me contó Chávez que pudo ponerle en su mandarina a varios, como a siete, pero luego ya no pudo con toda la bola de montoneros que lo atacaron al mismo tiempo y lo sometieron con tremendos golpes, que casi termina en el hospital el campeón, así que no pudo aguantar ver este capítulo, así como otro donde matan a su hermano, situación que lo hizo caer en una profunda depresión, a tal grado que estuvo a punto de recaer en el estupefaciente y el alcohol.

 

Probó aquel manjar 

Estuvo en el programa Toño de Livier, nuestro chef en la emisión y a quien usted recordará en Cocineros mexicanos, decidió prepararle precisamente unos frijoles caldudos para que recordara su hogar de la infancia, solo que mi Toño se los hizo un poco diferentes, como los hacen en Mexicali, de donde es oriundo, gallina pinta le llaman y se llama así porque ponen a cocer los frijoles con maíz pozolero y manteca de puerco y cuando ya cocidos empiezan a flotar, los frijoles y el maíz pozolero quedan del color de una gallina pinta y es por eso que se llaman así, casi llora de la emoción mi Julio César cuando probó aquel manjar y más cuando también mi Toñito de Livier también se fletó e hizo un aguachile de camarón estilo Sinaloa, pero además de camarón, limón, chile chiltepín, sal de mar y naranja, también le puso pulpo, no se imaginan como quedó ese exquisito manjar.
 

Viene de familia muy humilde

Mi Julio con los ojos empapados y un gas atravesado se echó varias tostadas, recordando su casa y su pueblo natal, casa que ya después, cuando ya había harto dinero, abrían las puertas del Zaguán y llegaba todo Culiacán a comer en casa de El campeón y a pedir dinero prestado, todo el mundo le pedía dinero prestado a Julio César, le pregunté cuál fue el primer coche que se compró cuando empezó a ganar la papeliza y me dijo que fue un Ford Galaxie grandote, pero que llegó a tener veintisiete carros en su casa, entre los que se encontraban Ferraris, Lamborghinis, Bentleys, Rolls Royce, entre otros y hasta me contó que un día casi se mata en la carretera, estaba cuete, yendo de un lugar a otro en Sinaloa, porque en un tramo en el que normalmente se hacen cuatro horas él hizo hora y media a más de doscientos ochenta kilómetros por hora, pero todo esto es cosa del pasado, porque mi Julio es un ejemplo a seguir, alguien que viene de familia muy humilde, se supera, es el número uno del mundo y aunque tropieza.