ACTIVISTA

Proyecto 18: Universitarios

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Desde hace algunos años, es recurrente escuchar los graves problemas que padecen las Universidades Públicas del país: presupuestos cada vez más reducidos, pensiones a punto de explotar, escasa investigación, inestabilidad en sus planes de estudios, por mencionar algunos. También las Universidades Privadas arrastran problemas: calidades diversas, planes de estudios dispares, competencia desleal en costos, entre otros. Me llama la atención que el Proyecto de Nación 2018-2024 establece un apartado especial sobre la Educación Superior y, sorprendentemente, establece como parte fundamental, la interacción entre el ámbito público y privado universitario, proponiendo el reconocimiento de la autonomía universitaria al sector educativo superior privado, es decir, al reconocer la autonomía de rango legal a los particulares, se ratifica que proporcionan un servicio público, y son parte del sistema educativo nacional.

Resulta sumamente interesante encontrar un referente histórico sobre cómo se ha construido con esfuerzos aislados un sistema de estándares de calidad y desempeño en algunos centros universitarios privados en el país, y la necesidad fundamental de otorgarles a los que hacen de la calidad educativa probada un gran aporte nacional, el reconocimiento a la autonomía y a su libertad académica. Hay que fomentar la ampliación de la cobertura, la innovación y creatividad, la elaboración de modelos educativos diversos, el aprovechamiento de nuevas tecnologías tanto en los espacios públicos como privados, aprovechando la capacidad instalada de éstos, sus recursos, sus lazos con instituciones mundiales. Ésto podría, señala el proyecto, "permitir la reflexión crítica, la innovación, la investigación y la búsqueda de la verdad" que son los pilares de la formación de las personas. En síntesis, se vislumbra a las nuevas generaciones con herramientas para su inserción productiva, con mejor calidad de vida, y enriqueciendo el entorno nacional.