VIDA Y BIENESTAR

Enfrentando desafíos sin estrés


María Elena Castro Sariñana

El estrés tiene un papel preponderante en varios tipos de problemas crónicos de salud, particularmente en las enfermedades cardiovasculares, las afecciones músculo-esqueléticas y las afecciones psicológicas.
 
Por ello es bien importante saber distinguir la capacidad de enfrentar los retos o desafíos de la vida de los estresores, es decir, las situaciones desencadenantes del estrés.
 
Iniciemos con los factores estresantes, pueden ser cualquier estímulo, externo o interno, que de manera directa o indirecta propicie la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo (la llamada homeóstasis).
 
Los principales tipos de estresores son: situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente; estímulos ambientales dañinos; percepciones de amenaza, alteración de las funciones fisiológicas por enfermedades o adicciones, aislamiento y confinamiento, y también bloqueos en nuestros intereses, presión grupal, y/o frustración.
 
Alteraciones de humor y de sueño, estómago revuelto, dolor de cabeza y relaciones alteradas con familia y amigos son algunos de sus síntomas.
 
En suma, se trata de un conjunto de reacciones nocivas que concurren cuando las exigencias superan las capacidades, los recursos o las necesidades de la persona. 
 
Enfrentar un desafío (o los retos), por el contrario, nos vigoriza psicológica y físicamente, y nos motiva a aprender habilidades nuevas. Muchos expertos dicen que el desafío es un ingrediente importante en una vida sana y productiva.
 
Ser optimista, pensar positivamente, saber que tenemos el dominio sobre las situaciones y confianza son fuentes de fortaleza que reducen el estrés.
 
Hay que tener una mayor coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.