VIDA Y BIENESTAR

Enfrentando desafíos sin estrés

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El estrés tiene un papel preponderante en varios tipos de problemas crónicos de salud, particularmente en las enfermedades cardiovasculares, las afecciones músculo-esqueléticas y las afecciones psicológicas.
 
Por ello es bien importante saber distinguir la capacidad de enfrentar los retos o desafíos de la vida de los estresores, es decir, las situaciones desencadenantes del estrés.
 
Iniciemos con los factores estresantes, pueden ser cualquier estímulo, externo o interno, que de manera directa o indirecta propicie la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo (la llamada homeóstasis).
 
Los principales tipos de estresores son: situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente; estímulos ambientales dañinos; percepciones de amenaza, alteración de las funciones fisiológicas por enfermedades o adicciones, aislamiento y confinamiento, y también bloqueos en nuestros intereses, presión grupal, y/o frustración.
 
Alteraciones de humor y de sueño, estómago revuelto, dolor de cabeza y relaciones alteradas con familia y amigos son algunos de sus síntomas.
 
En suma, se trata de un conjunto de reacciones nocivas que concurren cuando las exigencias superan las capacidades, los recursos o las necesidades de la persona. 
 
Enfrentar un desafío (o los retos), por el contrario, nos vigoriza psicológica y físicamente, y nos motiva a aprender habilidades nuevas. Muchos expertos dicen que el desafío es un ingrediente importante en una vida sana y productiva.
 
Ser optimista, pensar positivamente, saber que tenemos el dominio sobre las situaciones y confianza son fuentes de fortaleza que reducen el estrés.
 
Hay que tener una mayor coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.