DOBLE FILO

Me cansé de rogarles

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Entre los últimos días de agosto y primeros de septiembre del pasado 2016, escribí tres columnas a las que titulé “Los Herederos del Poder”, en referencia a 36 destacados jóvenes de nuestra política, algunos ya en posesión de alguna diputación y dos o tres de ellos ejerciendo como presidentes municipales. Discúlpeme, señor (a) lector (a) lo zalamero que soy.
 
Me gusta soñar, aunque de vez en cuando me “sorrajo” cada “madrazo” cuando me caigo de la hamaca. Esa es la desventaja de vivir en el páramo salvaje. También de vez en cuando me asaltan algunas etapas de “encabronamientos”. Sobre todo cuando tus “proyectos”, que reciben 150 mil pesos cada mes, se “alocan” y empiezan a cometer pendejada tras pendejada. Se pierden, pues.
 
Bien, en septiembre del 2016 dije que –para mí- existían en el estado 36 jóvenes muy prometedores. Y escribí el nombre de cada uno de ellos. A la vuelta de 14 meses tengo que recortar tan generosa lista. Quiere decir eso, que 25 de esos jóvenes “andan en la pendeja”. Así que hoy recortaré mis errores e infidencias. Porque estos jóvenes de los que daré sus nombres han sido muy ortodoxos y disciplinados.
 
La disciplina en política es el 50 por ciento del negocio. Así que empiezo por ellos: UNO: Francisco Iván González García; DOS: Samuel Cantón Balcázar; TRES: Francisco Peralta Rodríguez; CUATRO: Gustavo Mendoza Rosado; CINCO: Roberto Ocaña Leyva; SEIS: Itzcóatl Jiménez Vargas: SIETE: Ana Karen Mollinedo; OCHO: Ramiro Chávez Gochicoa; NUEVE: José Sabino Herrera Dagdug; DIEZ: Pablo Eduardo Ibáñez Y, ONCE: Cuauhtémoc Argüello Palomo…
 
Obviamente, usted me alegará que su servidor es un sentimental y que le podría haber ganado la emoción a la hora de nombrarlos. Pues quizá así haya acontecido, pero durante catorce meses esperé a que todos tuvieran su oportunidad. ¿Y qué vi? Un espectáculo de saltos. Unos brincaron a MORENA, otros al PRD, unos más al PVEM, y otros se irán al carajo.
 
Por lo demás, es cierto. Este columnista es un sentimental. Y las emociones son parte de su trabajo diario. Cuando hay emoción en la política, el hombre entiende que hay que servir a la sociedad de donde proviene. Los que pierden esta emoción se vuelven enemigos de quien los elige. A fin de cuentas, estos jóvenes nos gobernarán en el próximo 2025… O antes…