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El vestido de trabajo

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Es curioso cómo a la hora de elegir una prenda generalmente tenemos claro nuestro estilo personal y seguro sabemos lo que nos gusta, aunque ésto no signifique que nos favorezca, pero cuando se trata de comprar ropa para el trabajo siempre hay dudas; no sabemos si lo que elijo es lo correcto o no, o peor aún, ni siquiera tomamos en cuenta si es una prenda para el trabajo, sólo la compramos y listo.

En cuestiones de imagen profesional tenemos otros aspectos que tomar en cuenta, ya que no sólo están nuestros gustos y criterio personal, sino el de la empresa para la cual formamos parte, y hemos aceptado ser parte de ella, y por ende aceptamos cumplir con sus requerimientos de imagen corporativa.

Aún existen empresas que no cuentan con un código de vestimenta y mucho menos con un manual, por lo que se hace aún más difícil la toma de decisiones a la hora de ir de compras por un pantalón, vestido o blusa.

Sin embargo hay ciertas reglas básicas que toda empresa que desee lucir profesional debe tener.

Hoy hablaré sólo de una prenda, ya que existen muchas más que nos hacen lucir con credibilidad, éxito y profesionalismo.

Esta prenda sin duda alguna está considerada como la más importante en el guardarropa de la mujer, y es el vestido de trabajo.

Pero ¿cómo saber si elegí un buen vestido de trabajo?

El vestido de trabajo tienen un diseño sencillo, recto y con un cuello o escote redondo o de preferencia en ojal, ya que el objetivo es que sea utilizable en cualquier lugar y situación, tanto laboral como social, y así se convertirá en tu comodín para ese momento de trabajo o evento social de trabajo en el que no sabes qué usar.

Otro punto importante es que debe llegar a la rodilla, ésto con el objetivo de darle esa formalidad y profesionalismo a tu imagen, además de que ayuda a estilizar la figura.

Un buen vestido de trabajo no debe tener un estampado llamativo, de hecho, los colores de preferencia deben ser neutros como gris, beige, azul marino, entre otros, ya que eso es lo que le da versatilidad y sobre todo un look sobrio, discreto y sofisticado, listo para accesorizar y darle tu toque personal, eso sí, nunca negro.

Los accesorios son los que definirán la ocasión para la que utilizarás tu vestido, ya que si es un evento muy formal o simplemente irás a la oficina en un día cualquiera, unos aretes discretos en color dorado, plateado o perla, además de una pulsera y cadena al cuello sencilla son suficientes.

Ahora bien, si vas a un coctel de negocios o de la empresa podrás hacer uso de unos zapatos más trendy y accesorios llamativos en colores brillantes, que reflejen la chica que eres.

Recuerda que esta prenda es excelente para empresas formales en donde la clase y el estilo son parte de sus lineamientos de vestimenta.