Desde el averno

El recuento de los daños

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Yo, con la noticia de que a la casa de mi suegra no le pasó nada, no sé cuándo tendré una oportunidad tan grande de ya haberla tenido en cuatro paredes en un piso 27, pero a la gente buena no siempre se nos cumplen los deseos.

Ya pasado lo más amargo del trago que fue este terremoto, público querido, siempre es bueno, para empezar a levantarse, comenzar el recuento de los daños y empezar a darle para salir adelante, pues así le hemos empezado a hacer todos. Y entre los famosos, que son los que a este oscuro asqueroso servidor le tocan, pues hubo sus ligeros y no tantos daños que lamentar.

CARPETITAS TEJIDAS A MANO

Por ejemplo, mi querido Pedrito Sola, que durante el temblor se encontraba remojando las carnes en el Mar Mediterráneo a bordo de un lujoso crucero, cuando a través de un Whatssap que puso Atala Sarmiento de cómo se había sentido este movimiento telúrico, fue que don Pedrito se enteró de la tragedia pero no fue hasta que llegó a México, casi dos semanas después, que pudo ver qué le había pasado a su departamento de la colonia Polanco, donde vive desde que tiene uso de razón. Al llegar se percató de que dos de sus paredes tenían cuarteaduras bastante pronunciadas, y luego encontró varias de sus figuritas de Lladró, heredadas por su sacrosanta madre y que Dios quiera que siga allí, ardiendo en los infiernos, a la izquierda del rey de las tinieblas, doña Eva, que por cierto cuando murió la señora, los dos, ella y Pedrito, pasaron a mejor vida, pues Peter por fin le pudo dar rienda suelta a sus más bajos y demoníacos instintos…

Pero regresando a las figuritas de Lladró, varias se cayeron al piso, haciéndose añicos; luego un payasito de papel maché que estaba sobre la televisión de bulbos, sí, de esas de las grandes que todavía tenían cinemascope, también cayó sobre el piso, dañándose irremediablemente. Es decir que todos los adornos que Pedrito tenía en su casa se hicieron pomada y solo quedaron vivas las carpetitas tejidas a mano por doña Eva que estaban bajo los mismos, los que quedaron vivos. ¿No será un aviso divino del mismísimo Omnipotente para que Pedrito al fin remodele su casa?

DE HACE TRES MATRIMONIOS

Hablábamos hace unos momentos de Atala, pues déjenme les platico que mi Atalita también resintió este movimiento telúrico, al grado de que en su casa que está por arribita, en la delegación Magdalena Contreras, perdió literalmente un trozo de techo; el cristal de su terraza se hizo añicos, muchas de sus esculturas futuristas que tenía en su casa también se cayeron (algunas bendito sea Dios, porque estaban muy galácticas) pero a mí Atala también se le hizo pomada toda su vajilla. La buena, que le quedaba de hace tres matrimonios, y era de lo poco que había logrado rescatar. Pues toda se le cayó de la alacena, así como sus copas globo, las de vino y los flautines para el champagne se hicieron añicos. Vieran cómo hoy David, su joven marido, tiene que tomar su vino tinto en unos vasitos de plástico de Peppa Pig que Atala le tenía guardados a sus sobrinos, los hijos de su hermano y de La Choco, que por obvias razones viene siendo su cuñada, para cuando se los prestaran algún fin de semana. Los niños tienen 26 y 24 años respectivamente y hasta el día de hoy no ha sucedido. Los niños creo que ni conocen a su tía Ata.

CON LA ABUELITA

Y ya que hablamos de La Choco, les cuento que viven todos en la misma colonia, en familia, Atala y su marido, Choco con su marido y sus hijos, la mamá de Atala con su marido y la mamá de La Choco con la abuelita, todos a unos metros de distancia entre sí, ¡figúrense ustedes qué belleza! ¡Qué bendición! Bueno. pues a La Choco no le pasaron daños mayores: se cayó mucha de su ropa del vestidor; no entiendo cómo no cayó en el bote de la basura, por el bien de los televidentes, pero de ahí no pasó. Su mamá fue la que sí tuvo duras pérdidas: se le cuartearon fuertemente las paredes, se le dañó un techo también, pero la pérdida más grande fue que no le dejaron el freno puesto a la silla de ruedas de la abuelita, por lo que con el movimiento la encontraron con el señor de un negocio que está a seis cuadras de su casa.

VIVIENDO AL EXTREMO

Pero de los famosos que conozco, al que peor le fue es a mi querido Juan Barragán, conductor de Al extremo, pues resulta que se compró un departamento muy pipirisnais, nuevecito el edificio, quesque muy bien construido, y sí, estructuralmente a toda madre, no se cayó nada por fuera, pero todo lo interior está hecho con los más baratos y corrientes materiales, así que no van a creer lo que les voy a contar: se le cayeron TODAS las paredes de su departamento por dentro, digamos que quedó todo como un gran loft, la pared de la cocina, la de los cuartos, todas las paredes abajo. Imaginen la desgracia, con sus pantallas que había adquirido en Elektra a 24 meses sin intereses, todas bajo los escombros; lo peor es que eso no lo consideran como damnificado, así que no sabe si ahora tiene en lugar de casa una salota, o un bañote o una recamarota, así le quedó la cosa para que se acostumbre y siga viviendo Al extremo. Yo, con la noticia de que a la casa de mi suegra no le pasó nada, no sé cuándo tendré una oportunidad tan grande de ya haberla tenido en cuatro paredes en un piso 27, pero a la gente buena no siempre se nos cumplen los deseos. He dicho.