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Sarna en perros (demodex canis)

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La demodicosis es una enfermedad de la piel producida por un crecimiento anormal de un ácaro microscópico parásito llamado Demodex canis.
 
Estos ácaros se encuentran en número reducido en los folículos pilosos de perros normales. En los perros que padecen demodicosis, sin embargo, estos ácaros se multiplican, con lo que se encuentran en grandes cantidades en la piel y en los folículos pilosos.
 
Los perros adquieren estos ácaros, procedentes de su madre, durante la lactación, inmediatamente después del nacimiento. 
 
Los cachorros nacidos mediante cesárea no presentan estos ácaros.
 
La demodicosis puede afectar únicamente una o dos pequeñas áreas de la piel (sarna demodécica localizada) o afectar a grandes áreas corporales (sarna demodécica generalizada). 
 
Los perros afectados de demodicosis juvenil son generalmente menores de 12 meses de edad. La forma juvenil de demodicosis generalizada parece ser hereditaria, con lo que sería recomendable no utilizar para la cría de perros que hayan padecido demodicosis generalizada o perros que hayan dado lugar a cachorros afectados.
 
La demodicosis localizada es la forma más benigna de la sarna demodécica canina, cuando se limita a afectar una única zona del cuerpo del paciente.
 
Normalmente aparecen escasas áreas de pérdida de pelo en la cabeza o en las extremidades anteriores.
 
La mayor parte de los perros afectados por esta forma localizada se recuperan de la enfermedad espontáneamente, sin tratamiento, en un plazo de varias semanas.
 
La demodicosis generalizada es más severa. Pueden afectarse áreas muy extensas del cuerpo. Con frecuencia la piel del animal afectado presenta infecciones bacterianas secundarias, las cuales contribuyen a exacerbar la enfermedad.
 
Los perros afectados presentan zonas de pérdida de pelo, con aumento de pigmentación oscura de la piel. La piel aparece caliente, reseca y con numerosas costras y pústulas, sangra con facilidad y presenta un olor desagradable.
 
La demodicosis se puede presentar también como una infección crónica de las pezuñas, especialmente si el tratamiento inicial ha sido ineficaz o se ha retrasado.
 
La mayor parte de estos casos se cura con el tratamiento, pero en algunas ocasiones solo se puede controlar, siendo necesaria la repetición periódica del tratamiento.
 
Factores importantes en el tratamiento
- Toda la medicación debe administrarse según las indicaciones del veterinario y en su momento.
- Es importante que el veterinario evalúe la enfermedad de forma periódica para determinar la eficacia del tratamiento.
- Se recomienda repetir los raspados de piel para determinar cuándo se puede suprimir el tratamiento.
- Puede ser necesario realizar cultivos bacterianos para evaluar la necesidad de un tratamiento antibiótico.
- El tratamiento no se debe interrumpir demasiado pronto, porque podrían ser necesarios meses de tratamiento si se produjese una recaída.
- El tratamiento no se considera completado hasta que se obtienen raspados negativos en, al menos, seis lugares diferentes del cuerpo, en dos revisiones consecutivas.