COLUMNA INVITADA

Vencedor de Cronos

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Es innegable. Durante los 84 años de existencia,  ya en forma organizada, de la Lucha Libre  profesional mexicana, han existido miles de gladiadores, pero solo uno goza de la idolatría de los aficionados, ese  modo popular de grandeza para  trascender en el tiempo.
Lo interesante es que no era el mejor físico, ni   el más diestro en conocer los secretos  del Arte del Pancracio pero,  eso  sí, fue forjando un “ángel”, un carisma, una sinergia, con los aficionados que , simplemente lo elevaron al pedestal de ¡ ídolo!
Si, a  cien años del nacimiento de Rodolfo Guzmán Huerta – Tulancingo, Hidalgo, 23 de septiembre de 1917-- podemos decir que El Santo ¡también ha vencido al padre Cronos!, porque su recuerdo perdura  no solo entre los que vieron sus hazañas sino, también, entre las nuevas generaciones.
 
El hábito ¡si hizo al monje!
Hay  una frase popular que dice que “el  hábito no hace al monje” pero como toda regla tienen su excepción, esta se cumplió en el caso de Rudy Guzmán. Algunas publicaciones consignan que batalló  durante 7 años  con  motes como el mencionado Rudy, además de  Rodolfo Gómez, El Hombre Rojo, Murciélago II , El Incógnito, El Enmascarado, entre otros, , pero cabe aclarar que algunos sobrenombres   no están debidamente sustentadas.
Aún con el cambio de motes Rodolfo Guzmán sentía que su carrera profesional no tenía ningún crecimiento.
Pero…¡vino el cambio positivo!. El réferi Chucho Lomelín le ofreció  encarnar a El Santo pero, contradictoriamente,  ¡con el estilo rudo! que captó de inmediato la atención de los conocedores.
Lomelín también  le había sugerido los nombres  de El Ángel y El Diablo.
 
Orígenes
Según la mitología cinematográfica El Santo “nace”  en los tiempos de la  Colonia de la Nueva España, y era conocido como El Caballero Enmascarado de Plata, de acuerdo a la película El Hacha Diabólica.
En cambio, en su historieta editada en 1951, se cuenta de un personaje del  que nadie sabe dónde nació, ni de dónde vino,  ni como era su rostro. Lo que si sabían era de su bondad acendrada, de su inclinación a hacer el bien,  desde que llegó a vivir al barrio pobre de Santa Cruz.
Este personaje  muere  a manos de unos maleantes  pero antes hereda su nombre y sus buenas intenciones de hacer siempre el bien a  su hijo quien en el futuro sería ¡EL SANTO!