Activista

Cuando la Tierra cimbró

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Las primeras horas del 19 de septiembre de 1985, la tierra crujía, se cimbraba la Ciudad de México con un sismo de 8.1 y ante los ojos horrorizados de sus habitantes los edificios se desplomaban formando enormes nubes de polvo, dolorosas pérdidas humanas y sobrevivientes clamando auxilio. Después vino el silencio y luego el caos. Entre los gritos de dolor surgía la pregunta ¿cómo nos organizamos? Y surgió en pocos minutos el coraje, la voluntad y la fuerza del corazón de los sobrevivientes y vecinos por ayudar en las tareas de rescate. Ante la parálisis del gobierno de Miguel de la Madrid, los ciudadanos tomaron el control inmediato, los movía una sola prioridad: Salvar vidas.
 
Hace unos días la tierra cimbró y fuerte en Tabasco, un sismo de 8.4 en la escala de Richter cobró la vida de 4 personas y daños a estructuras de edificios públicos y privados. Una noche donde todos nos sentimos vulnerables y horrorizados ante el fenómeno, tomando la mano y conectando nuestras comunicaciones con lo más valioso; la familia.
 
Es momento de hacer un alto y retroceder en nuestros pasos para saber que la misma historia nos está dejando importante lecciones. Escenas y miedo como el que vivimos se pueden repetir.
 
Es momento de movernos en una sola integración como familias, como comunidad, como ciudadanos con derecho a nuestra ciudad ante la experiencia vivida que afortunadamente fue menor. Ante una catástrofe de esa magnitud, sólo nos tenemos a nosotros, tenemos el respiro, la voluntad y el coraje para correr y salvarnos. Eso nos debe de confrontar. Es momento de construir una verdadera cultura democrática de protección civil. ¡Es urgente!
 
Es momento de tomar el control en nuestras manos como ciudadanos y generar una respuesta civil organizada. Porque todos sin distinción de clases, somos y seremos hijos de un sismo, terremoto y catástrofe.