COLUMNA INVITADA

Sus puños, un peligro

Lecturas: 295


Sin lugar a réplicas, el boxeo es un deporte de alto riesgo. En su práctica se expone la vida misma. A diferencia de otros deportes en que se juega…¡al boxeo hay que tomarlo muy en serio. No se puede jugar a boxear!
 
El recientemente fallecido Ultiminio Ramos fue protagonista, con sus puños, de dos lamentables accidentes mortales a causa de su exigente y riesgoso oficio.
 
Davey Moore....Cuando el nacido en Matanzas, Cuba, descargaba a dos manos una variedad de golpes sobre la humanidad del entonces campeón mundial de los Plumas --1963-- Davey Moore, ¡qué lejos! estaba de imaginar, siquiera, que de nueva cuenta, sería actor de otra muerte en su carrera.
 
“El Sugar” sólo buscaba el triunfo, vencer deportivamente, para ascender al trono, que finalmente lo hizo. Y Moore pagó con su vida la valentía que mostró en defensa del cetro universal.
 
Pero…no fue el primer sinsabor de tal tipo para Ramos. Todavía estaban revoloteando en su mente los recuerdos de aquella batalla en La Habana frente a su paisano, José “El Tigre” Blanco. Aquella noche de 1958 Blanco cayó a la lona para no levantarse jamás.
 
La ley de probabilidades nos dicen que es muy difícil que a un mismo peleador le sucedan estos hechos negativos en dos ocasiones, pero esas mínimas posibilidades se hicieron presente en la carrera de Ramos y tales sucesos nunca pudo olvidarlos.
 
Campeón por una noche
Ultiminio, que llegó a nuestro país a inicio de la década de los años sesenta en unión de Manolo Mora, Babe Luis, “Mantequilla” Nápoles, entre otros boxeadores, también estuvo inmiscuido en un hecho que podemos nominar como “Campeón por una Noche”.